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ESPAÑOL15.03.2011 15h33

Una China pacífica y segura de sí misma reafirma su presencia en la palestra internacional

Por Din Gang y Cao Pengcheng

Al comentar el desempeño de la diplomacia china, no han sido pocas las personalidades extranjeras que afirman que la China de hoy hace gala de un talante más seguro y apacible al tratar los asuntos diplomáticos, como nación capaz de hacer bien las cosas, superar las dificultades y acometer empresas trascendentales. La exitosa realización de los Juegos Olímpicos de Beijing y la Expo de Shanghai, la positiva colaboración con la comunidad internacional para enfrentar la crisis finaciera internacional, y la exitosa retirada de sus ciudadanos de Libia, constituyen ejemplos en este sentido.

Es también de gran importancia que la nación consolide su poderío y que se apoye en el mismo para mantener relaciones amistosas con sus vecinos. La confianza en sí misma y el sosiego que China muestra en la diplomacia responen al incremento de este poderío y su influencia en el terreno internacional, en virtud de lo cual China es capaz de hacer mayores contribuciones al desarrollo mundial y al progreso de la humanidad.

Frente a la crisis financiera internacional, China ha expresado su confianza en aunar esfuerzos con otros países para superar las dificultades, lo que ha impedido en gran medida la extensión de la crisis, a la vez que ha promovido la recuperación de la economía mundial.

La adquisición de bonos del tesoro de algunos países europeos sumidos en la crisis de la deuda soberana, ha contribuido a fortalecer la confianza en el mercado.

Además, China ha completado la construcción de 2.200 kilómetros de ferrocarril y 3.400 kilómetros de carreteras en Africa, corroborando su ayuda desinteresada a los países del continente que se encuentran en apuros. La confianza que China muestra en sí misma ha sido acicate para que los países en vías de desarrollo incrementen su capacidad de promover el desarrollo propio.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Hay quienes elucubran teorías de que China endurecerá posiciones a la par que aumente su desarrollo, optando por nuevas y menos complacientes actitudes diplomáticas.

Los que así piensan, pasan por alto el hecho de que China ha debido empinarse desde la pobreza y el atraso que por largo tiempo lastraron su ascenso al actual podio de segunda economía del mundo, en un corto tiempo y con plena confianza en sí misma. Para algunos, es duro admitir esta realidad, convencidos de que impera la ley de la selva, que no deja más opción que los choques entre países. Algunas potencias evalúan el desarrollo de China partiendo de sus propias experiencias, marcadas por lo búsqueda de la hegemonía tras hacerse poderosos. No menos extendido entre las potencias está el apego al pensamiento de guerra fría, que les fuerza a vivir en constante enemistad con otros.

Sin embargo, en el mundo actual, la competencia no es una premisa de la confrontación. La clave del problema radica en asumir una actitud abierta y magnánime, que propicie la competencia y el despliegue de la superioridad de cada país. Y conste que cooperación no significa marchar al unísono, sino ejercer el respeto a las posiciones alcanzadas por cada país y sus opciones políticas.

Desde la fundación de la nueva China, sus líderes han subrayado la posición de no procurar la hegemonía. La persistencia en el desarrollo pacífico sigue siendo la primera opción de la política exterior de la China actual.

Aunque está llena de autoconfianza, China no ha cambiado sus principios básicos para resolver los asuntos internacionales. Al salvaguardar firmemente la dignidad estatal y sus intereses básicos, China hace todo lo posible para mantener las relaciones de buena vecindad y amistad y de cooperación con socios estratégicos, tratando de resolver adecuadamente las disputas territoriales y marítimas mediante diálogos y negociaciones, y esforzándose por defender la paz y la estabilidad regionales y mundiales. China adopta una actitud activa y cooperativa en la resolución de los asuntos globales, tratando a otros países sobre bases de igualdad y sin atropellar a los países pequeños. A este tenor, el país trabaja por el beneficio mutuo, desentendiéndose del lucro en perjuicio de otros. China, llena de confianza en sí misma y sosiego, escala posiciones a paso firme en la palestra mundial. (Pueblo en Línea) 14/03/2011

自信平和的中国角色

 丁刚 曹鹏程

 近年来在对一些外国人士的采访中,常常会听到这样的评价:中国外交愈加自信、平和,中国有能力把喜事办得好、难事办得妥、大事办得成。北京奥运会、上海世博会的巨大成功,与世界协力应对国际金融危机的积极姿态,从利比亚顺利撤出中国公民的漂亮行动,都是对“办好”、“办妥”、“办成”的精彩诠释。

 近人有云,“睦邻之道无他,首在自强。”中国外交正愈加自信、平和的底气,说到底,根本还是在于中国实力的上升和国际影响力的增强。事实表明,一个自信、平和的中国能够为推动世界发展、人类进步做出更大的贡献。

 当国际金融危机风暴袭来时,中国力挽狂澜,顶住压力,向世界传递了同舟共济的信心。中国的自信,对于遏止金融危机蔓延、推动世界经济走向复苏起到了重要作用。

 当欧洲国家陷入主权债务危机之时,中国出手购买国债,提振市场信心。中国的自信,为欧洲国家走出困境,作出了力所能及的贡献。

 当发展中国家处于不利地位时,中国施以援手,真诚相助。在非洲修的2200多公里铁路、3400公里左右的公路便是明证。中国的自信,感染了发展中国家,也帮助发展中国家提升了发展能力。

 中国的自信心在增强,外界的猜测也随之而来。一些人开始猜测中国外交会不会“更强硬”,会不会改变以往坚持的“韬光养晦”,会不会“探寻外交新定位”。

 一个长期以来贫穷落后的国家在如此短的时间里,跃升为世界第二大经济体,自信地走向世界舞台中央,难免会让有些人一时难以接受。因为在一些人看来,竞争很多时候意味着弱肉强食的丛林法则,意味着战略的激烈碰撞;一些大国还以自己的历史经验来推断中国“国强必霸”;一些国家还在用“冷战”思维观察世界,还在习惯性地树立对手。

 然而,当今世界竞争并非必然导致对抗。关键要看能否以开放包容态度对待竞争,允许各国在竞争中发挥各自的比较优势。合作也不意味着步调一致,关键在于能否经常换位思考,尊重各国国情和政策选择。

 新中国成立以来,中国领导人始终强调永不称霸。坚持和平发展道路,仍是今日中国外交政策的首选。

 中国有了自信,但处理国际事务的基本原则没有变。中国在坚定维护国家尊严和核心利益的同时,仍致力于睦邻友好,致力于战略伙伴合作,致力于通过对话与谈判妥善处理和解决领土、领海争端,努力维护地区和世界和平稳定。

 中国参与全球治理的办法是积极融合,不是另起炉灶;是平等相待,不是以大欺小;是互利共赢,不是损人利己。面对世界的目光,中国正自信、平和地稳步走向国际舞台的中央。