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Actualizado a las 11:06(GMT+8), 17/03/2001
China  

Informe sobre el esquema del X plan quiquenal para el desarrollo económico y social(I,II)

(Presentado el 5 de marzo del 2001 ante la IV Sesión de la IX Asamblea Popular Nacional) Zhu Rongji

Primer Ministro del Consejo de Estado

Estimados diputados:

A partir de este año, nuestro país iniciará la ejecución del primer plan quinquenal del nuevo siglo. La Propuesta del Comité Central del Partido Comunista de China sobre la Elaboración del X Plan Quinquenal para el Desarrollo Económico y Social, aprobada por la V Sesión Plenaria del XV Comité Central del Partido, ha planteado los objetivos del empeño, los principios rectores y las tareas principales del desarrollo económico y social para los próximos cinco años. De acuerdo con el espíritu de dicha Propuesta, y después de escuchar atentamente las opiniones de los diversos sectores sociales, el Consejo de Estado ha elaborado el "Esquema del X Plan Quinquenal para el Desarrollo Económico y Social de la República Popular China (Proyecto)". Ahora, en nombre del Consejo de Estado, voy a presentar un informe ante esta Sesión para que ustedes, estimados diputados, lo examinen junto con el referido Esquema (Proyecto), y para que los honorables miembros del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino hagan las observaciones pertinentes.

I. MIRADA RETROSPECTIVA AL DESARROLLO ECONóMICO Y

SOCIAL DURANTE EL IX PLAN QUINQUENAL

Durante los últimos cinco años, las diversas etnias del pueblo chino, bajo la dirección del Partido Comunista de China, lucharon unidas, emprendieron nuevos caminos de avance y lograron importantes éxitos en todos los terrenos.

La economía nacional registró un desarrollo continuo, acelerado y sano; la fuerza nacional integral se robusteció en mayor medida. En el año 2000 el producto interior bruto (PIB) alcanzó los 8.940.400 millones de yuanes, cifra que supone un aumento anual medio del 8,3% durante el último quinquenio. Se cumplió con creces la tarea de cuadruplicar el producto nacional bruto (PNB) per cápita con relación a 1980. Sobre la base del crecimiento continuo de la economía y la mejora de su rentabilidad, los ingresos públicos del año 2000 fueron de 1.338.000 millones de yuanes, cifra que representa un incremento anual medio del 16,5% durante el último quinquenio. El volumen de producción de los principales bienes industriales y agrícolas se situó en los primeros puestos del mundo, lo que puso fin fundamentalmente a la escasez de mercancías. Se progresó en el reajuste de la estructura sectorial de la economía. La capacidad de producción de cereales y de otros productos agrícolas básicos se elevó notablemente, lo que supuso un paso histórico de una escasez crónica de productos agrícolas a una provisión general equilibrada en lo fundamental y acompañada de una oferta excedente en los años de buena cosecha. Se lograron éxitos en la eliminación de las fuerzas productivas atrasadas de la industria y en la reducción de las excedentes, y se avanzó sin cesar en la transformación tecnológica de las empresas prioritarias. Crecieron rápidamente las industrias de altas y nuevas tecnologías, como la industria informática. Los éxitos en la construcción de infraestructuras fueron notables; y se alivió el condicionamiento de los "cuellos de botella" que suponían la energía, el transporte, las telecomunicaciones, las materias primas y los materiales.

Se impulsó la reforma de la estructura económica en todos los ámbitos y se estableció de forma preliminar el sistema de la economía de mercado socialista. Se hicieron importantes progresos en la reforma consistente en la implantación de un sistema empresarial moderno en las grandes y medianas empresas de propiedad estatal. La gran mayoría de las empresas estatales clave han realizado la reforma encaminada al establecimiento del sistema de sociedades y un número bastante elevado de ellas se cotizan en los mercados de valores nacionales e internacionales. Los resultados de la transformación de las empresas deficitarias en empresas rentables fueron evidentes. En el año 2000, las empresas industriales de propiedad estatal y de los holdings del Estado generaron unos beneficios de 239.200 millones de yuanes, 2,9 veces la cifra de 1997. Se alcanzó en lo fundamental la meta trienal de llevar a cabo la reforma de las empresas estatales grandes y medianas y de ayudarlas a superar sus dificultades. Junto con un mayor desarrollo del sector público de la economía, los sectores privado e individual experimentaron también un avance bastante rápido. El establecimiento del sistema de mercados continuó avanzando; se desarrollaron aceleradamente los mercados de elementos esenciales, tales como el capital, la tecnología y la fuerza de trabajo; se acentuó e hizo más visible el papel básico del mercado en la asignación de los recursos. Los sistemas fiscal y tributario mejoraron progresivamente. Se aceleró el paso en la reforma financiera. La reforma del sistema de viviendas urbanas, del sistema de seguridad social, de los organismos gubernamentales y de otros aspectos registró importantes progresos. Se perfeccionaron aún más los sistemas estatales de regulación y control macroeconómicos.

Se elevó incesantemente el nivel de la apertura al exterior; se configuró en lo básico el patrón de la apertura omnidireccional. La reforma del sistema del comercio exterior avanzó con paso seguro y la economía orientada al exterior se desarrolló con rapidez. En el año 2000, el volumen total de las importaciones y exportaciones sumó 474.300 millones de dólares, de los cuales 249.200 millones correspondieron a las exportaciones, lo que supuso un incremento del 69% y el 67%, respectivamente, en relación con el año 1995. Se mejoró la estructura de las exportaciones, y se elevó el peso específico de los productos mecánicos, electrónicos y de alta tecnología. Se extendieron paso a paso las esferas de la apertura al exterior y el ambiente inversor fue mejorando. La magnitud de la captación de inversiones foráneas aumentó y se elevó la calidad de su utilización. En los cinco años transcurridos, las inversiones foráneas utilizadas totalizaron más de 289.400 millones de dólares, es decir, aumentaron un 79,6% en comparación con las del VIII Plan Quinquenal. A finales del 2000, las reservas nacionales en divisas llegaron a los 165.600 millones de dólares, lo que significó un incremento de 92.000 millones en comparación con el mismo período de 1995.

Las condiciones de vida del pueblo continuaron mejorando y, en general, se alcanzó un nivel modestamente acomodado. En el año 2000 los ingresos netos per cápita de la población rural alcanzaron los 2.253 yuanes y los ingresos disponibles per cápita de los habitantes de las ciudades y los poblados llegaron a los 6.280 yuanes, cifras que representan un promedio de aumento anual real del 4,7% y el 5,7%, respectivamente durante los últimos cinco años. Los mercados dispusieron de un rico surtido de productos, el nivel de consumo de la población se elevó sin cesar y el volumen total de las ventas al por menor de bienes de consumo del conjunto de la sociedad registró un incremento anual medio del 10,6% durante los últimos cinco años. Las condiciones de vida de la población urbana y rural mejoraron considerablemente en lo referente a la vivienda, las telecomunicaciones y el consumo de electricidad. En el pasado lustro, el saldo de las cuentas de ahorro de los ciudadanos se duplicó con creces y otros activos financieros, como las acciones y los bonos, aumentaron con rapidez. La población pobre de las zonas rurales disminuyó considerablemente, lo que significó el cumplimiento en lo básico del objetivo del "Plan septenal de ayuda a los 80 millones de ciudadanos pobres".

La ciencia, la tecnología y la educación aceleraron su ritmo de desarrollo, y las diversas actividades sociales progresaron globalmente. Se aplicó en forma expedita el "Programa de Marzo de 1986". Se obtuvieron una serie de logros importantes en la aeronáutica, la cosmonáutica, la informática, los nuevos materiales, la bioingeniería y los demás campos de las altas tecnologías. Tanto las investigaciones básicas como las aplicadas hicieron nuevos progresos. Se cumplió en lo básico la reforma consistente en convertir en empresas las academias e institutos de investigación científica aplicada adscritos a los departamentos gubernamentales y, al mismo tiempo, se desplegó de manera global la reforma del sistema de las demás academias e institutos de investigación científica. Se aceleró el proceso de comercialización e industrialización de los logros científicos y tecnológicos. Se desarrolló la educación en todos sus niveles y modalidades. Se alcanzó de modo preliminar la meta de generalizar en lo fundamental los nueve años de enseñanza obligatoria y de alfabetizar en lo básico a los iletrados jóvenes y adultos. Se prosperó sustancialmente en la reforma del sistema de administración de la enseñanza superior. La ampliación de la admisión de estudiantes en los centros docentes superiores fue aplaudida en general por las masas populares. Se consiguieron nuevos éxitos en los campos de la demografía y la planificación familiar. Se intensificó visiblemente la construcción ecológica y la protección ambiental. La cultura, la salud pública, el deporte y otras actividades sociales se desarrollaron de forma continua. Se obtuvieron éxitos constantes en el fomento de la moralización administrativa y la lucha contra la corrupción. Se reforzó el control integral del orden público. Se hicieron nuevos progresos en la construcción tanto de la civilización socialista en lo espiritual como de la democracia y el sistema legal. Se dieron nuevos pasos en el fomento de la defensa nacional y en la construcción del Ejército.

En el período del IX Quinquenio, el Gobierno de nuestro país reanudó el ejercicio de su soberanía sobre Hong Kong y Macao, de modo que se hicieron progresos históricos en la gran causa de la reunificación pacífica de la patria. Tras el retorno de Hong Kong y Macao a la patria, el principio de "un país, dos sistemas" y las Leyes Fundamentales de ambas regiones han sido implementados en todos los ámbitos. La labor de los gobiernos de las Regiones Administrativas Especiales de Hong Kong y Macao ha sido fructífera, el orden social de ambas regiones se ha mantenido estable y sus economías han crecido.

Con el cumplimiento del IX Plan Quinquenal, hemos materializado el objetivo estratégico fijado para la segunda etapa de la modernización de nuestro país, de manera que se han sentado firmes bases para emprender el X Plan Quinquenal y comenzar a avanzar hacia el objetivo estratégico establecido para la tercera etapa. Su consecución representa un gran éxito para nuestra modernización socialista y constituye un nuevo hito en los anales del desarrollo de la nación china.

Los grandes logros del desarrollo económico y social registrados a lo largo del IX Quinquenio se obtuvieron superando multitud de dificultades, por lo que su consecución no fue nada fácil en ningún sentido. Salimos airosos de los desafíos planteados por los repentinos incidentes internacionales, logramos resistir el impacto de la crisis financiera de Asia, nos sustrajimos a la influencia de la inflación desatada en el período inicial el IX Quinquenio, frenamos la tendencia deflacionaria que apareció a mediados y finales del pasado Quinquenio, y nos sobrepusimos, al mismo tiempo, a las graves inundaciones y sequías. Todos estos triunfos se debieron a que el Comité Central del Partido, con el camarada Jiang Zemin como núcleo, trazó planes estratégicos y tomó oportunamente una serie de decisiones y disposiciones correctas frente a una situación repleta de contradicciones y dificultades, y a que todo el país luchó unido por conseguirlos. En representación del Consejo de Estado: ?Extiendo nuestros respetuosos saludos al pueblo de las diversas etnias de todo el país que trabajan con laboriosidad y hacen contribuciones en los distintos campos y puestos, y expreso nuestro sincero agradecimiento a los compatriotas de las Regiones Administrativas Especiales de Hong Kong y Macao, de Taiwan y de ultramar que se interesan por la construcción y la reunificación de la patria y les prestan su apoyo!

La práctica llevada a cabo durante el IX Quinquenio ha enriquecido nuestra experiencia en el refuerzo y la mejora de la administración, la regulación y el control macroeconómicos de acuerdo con las exigencias planteadas por el desarrollo de la economía de mercado socialista:

Primero, persistir en resolver los problemas surgidos en el avance por medio del desarrollo. El desarrollo es lo que cuenta. Frente a toda clase de contradicciones sociales, nos atuvimos, de comienzo a fin, a nuestra labor central, que es la construcción económica, y adoptamos medidas eficaces para promover el desarrollo continuo, acelerado y sano de la economía nacional, lo que nos proporcionó las bases para tratar adecuadamente las demás contradicciones. Al mismo tiempo, perseveramos en el principio de "tomar el trabajo con las dos manos y tener la misma firmeza en ambas" y reforzamos continuamente el fomento de la civilización socialista en lo espiritual y la construcción de la democracia y del sistema legal. Como consecuencia, se creó un buen ambiente político y social que nos permitió concentrar nuestras energías en el desarrollo económico y proporcionó a este último una poderosa fuerza motriz en lo espiritual.

Segundo, conforme a los cambios producidos en la situación económica, reajustar oportunamente el rumbo y la intensidad de la política de regulación y control macroeconómicos. A la hora de controlar la inflación, nos centramos en el mantenimiento de un crecimiento continuo de la economía y logramos felizmente un "aterrizaje suave". Al contener la tendencia deflacionaria, nos atuvimos al principio de ampliar la demanda interna, aplicamos resueltamente la política fiscal activa y en la práctica perfeccionamos de continuo las diversas medidas políticas. No solamente aumentamos la emisión de bonos del Estado para incrementar la inversión, sino que también acrecentamos apropiadamente los ingresos de la población urbana que percibía rentas medias o bajas, a fin de estimular el aumento del consumo, de modo que se impulsó el crecimiento económico desde estos dos frentes. Adoptamos medidas tales como la elevación de la tasa de reintegro de los impuestos sobre las exportaciones y la campaña de castigo severo del contrabando, y recurrimos a todos los medios para expandir la exportación, equilibrar la balanza de pagos y mantener estable el valor del renminbi. Aplicamos una política monetaria prudente, nos valimos de la tasa de interés y otros muchos medios para apoyar el crecimiento económico y, al mismo tiempo, regulamos cuidadosamente el volumen del suministro monetario, lo que sirvió de guía para la colocación de créditos y préstamos y permitió prevenir y neutralizar los riesgos financieros.

Tercero, vincular estrechamente el aumento de la demanda interna con el reajuste de la estructura económica. Tomando en consideración la realidad del exceso generalizado de la capacidad productiva de las industrias de procesamiento ordinario, dimos prioridad a la inversión de los fondos obtenidos con la emisión de bonos del Estado en la construcción de infraestructuras, al tiempo que aumentamos las inversiones en agricultura, ciencia, tecnología y educación, y apoyamos el proceso de transformación tecnológica de las empresas. Aprovechando la oportunidad que ofrecía la existencia de una capacidad y unos medios de producción relativamente abundantes, dimos cima a varias labores importantes que durante años habíamos pensado realizar, pero que no habíamos podido llevar a cabo; de esta manera, no sólo impulsamos el crecimiento económico actual, sino que también potenciamos la fuerza para el desarrollo económico posterior.

Cuarto, tratar adecuadamente las relaciones entre la reforma, el desarrollo y la estabilidad. Ante circunstancias complejas y difíciles, en lugar de detenerse, la reforma avanzó desafiando las dificultades y progresó de forma dinámica y ordenada, lo que impulsó enérgicamente el desarrollo económico. Al mismo tiempo, procuramos en todo momento que la intensidad de la reforma se ajustara a la capacidad de aguante de la sociedad. Cuando la reestructuración y la profundización de la reforma afectaron inevitablemente a los intereses subyacentes, tomamos al respecto las medidas necesarias con suma atención, a fin de salvaguardar los intereses básicos de las masas populares. Ejecutamos con energía el programa de reempleo, y garantizamos a los trabajadores desplazados de las empresas estatales el pago puntual e íntegro de los gastos básicos para su manutención y, de igual manera, el pago de las pensiones básicas para la vejez a los retirados y jubilados. Persistimos en la adquisición sin restricciones y a precios protegidos de los excedentes de cereales de los campesinos, de modo que se preservaron la estabilidad social y el crecimiento continuo de la economía en su conjunto.

Al tiempo que confirmamos plenamente los éxitos obtenidos, debemos ser conscientes de la subsistencia de no pocos problemas en la vida económica y social. He aquí los principales: irracionalidad de la estructura sectorial de la economía y falta de coordinación en el desarrollo económico de las diferentes regiones; baja calidad de la economía nacional en su conjunto y poca competitividad en el plano internacional; imperfecciones remanentes del sistema de la economía de mercado socialista y marcada persistencia de los factores institucionales que obstaculizan el desarrollo de las fuerzas productivas; atraso relativo de la ciencia, la tecnología y la educación, y capacidad de innovación científico-tecnológica comparativamente débil; escasez de recursos importantes, tales como el agua y el petróleo, y deterioro del ecosistema en algunas zonas; aumento de la presión del empleo, lento crecimiento de los ingresos de los campesinos y de una parte de la población urbana, y disparidad creciente en los mismos; cierto caos en el orden de la economía de mercado en algunos ámbitos, y ocasionales accidentes graves por falta de seguridad; casos aún bastante serios de corrupción administrativa, degeneración moral, prodigalidad, despilfarro, formalismo y burocratismo; y, en algunas localidades, un deficiente orden público. Las causas que han engendrado estos problemas son complejas. Algunos de ellos tienen que ver con los defectos y errores que se han deslizado en nuestro trabajo. Estos problemas requieren suma atención por nuestra parte y, en consecuencia, debemos tomar más medidas para solucionarlos.

II. OBJETIVOS DEL EMPEñO Y PRINCIPIOS

RECTORES DEL X QUINQUENIO

Al fijarnos en la situación nacional e internacional que se da en estos comienzos del nuevo siglo, comprobamos que los próximos cinco o diez años constituyen un período de extrema importancia para el desarrollo económico y social de nuestro país. En el plano mundial, la revolución de las nuevas ciencias y tecnologías cobra ímpetu, la tendencia a la globalización económica se acentúa, en muchos países está impulsándose dinámicamente el reajuste de la estructura sectorial de la economía, y el desarrollo en las naciones a nuestro alrededor se está acelerando. Tal entorno internacional no sólo nos ha planteado un serio reto, sino que también nos ha proporcionado una coyuntura histórica que nos permite acelerar la marcha y realizar un desarrollo quemando etapas. Si miramos a nuestro país, constatamos que nuestra reestructuración económica se encuentra en el período crucial, que nuestra reforma está atravesando la etapa de enfrentamiento con los problemas más difíciles, y que nuestro pronto ingreso en la Organización Mundial de Comercio traerá consigo ciertos problemas nuevos. Puesto que las tareas en los diversos dominios son muy arduas y existen numerosas contradicciones subyacentes que requieren solución, la situación nos exige aprovechar esta oportunidad y acelerar el desarrollo. Al mismo tiempo, también contamos con muchas condiciones favorables que posibilitan un desarrollo relativamente rápido de la economía nacional durante un período bastante largo.

De acuerdo con la situación y las tareas del X Quinquenio, en el "Esquema" se formulan los objetivos principales del desarrollo económico y social para los próximos cinco años. Estos son: mantener un ritmo de desarrollo de la economía nacional relativamente acelerado; obtener resultados palpables en el reajuste estratégico de la estructura económica; elevar considerablemente la calidad del crecimiento económico y su rentabilidad, a fin de sentar cimientos sólidos para que en el 2010 se duplique el producto interior bruto del 2000; conseguir que las empresas estatales den importantes avances en el establecimiento de un sistema empresarial moderno; implantar un sistema de seguridad social comparativamente completo, perfeccionar gradualmente el sistema de la economía de mercado socialista y lograr mayores progresos en la apertura al exterior y la cooperación internacional; ampliar los canales de empleo, incrementar de modo continuo los ingresos de la población urbana y rural, mejorar de forma considerable las condiciones de vida en lo material y lo cultural, y fortalecer la construcción ecológica y la protección medioambiental; y acelerar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la educación, elevar en mayor medida las cualidades de la población nacional, y lograr notables progresos en el fomento de la civilización socialista en lo espiritual y en la construcción de la democracia y el sistema legal.

En el Esquema del X Plan Quinquenal se plasman los importantes principios rectores como sigue:

Persistir en tomar el desarrollo económico como tema principal. Es necesario enfatizar la unión de la celeridad y el rendimiento, y conseguir un desarrollo relativamente rápido bajo la premisa de mejorar el rendimiento. Sólo la rapidez basada en el mercado y el rendimiento supone un desarrollo verdadero y es lo que cuenta. Al considerar de manera integral los diversos factores, se ha establecido una tasa anual de alrededor del 7% como meta del crecimiento de la economía durante el período del X Plan Quinquenal. Esta tasa, aunque un poco inferior a la lograda en la práctica durante el IX Quinquenio, no deja de ser bastante elevada. Para alcanzar esta meta basándose en la mejora del rendimiento, es necesario realizar arduos esfuerzos. Por otra parte, dados algunos factores indefinidos presentes tanto en el plano internacional como en el nacional, es aconsejable dejar cierto margen para los objetivos previstos en el plan. Ello favorecerá el encauzamiento de los principales esfuerzos de los diversos sectores hacia el reajuste de la estructura y la elevación de la rentabilidad, así como la evitación del sobrecalentamiento económico y la duplicación de proyectos de construcción.

Persistir en tomar la reestructuración como línea principal. La economía de nuestro país ha llegado a un punto en el que sin llevar a cabo un reajuste no podría seguir desarrollándose. Si la economía se desarrolla sobre la estructura anterior y la modalidad de crecimiento extensivo, no solamente los productos carecerán de aceptación en el mercado, sino que tanto los recursos naturales como el medio ambiente no podrán soportar esta práctica. Es imprescindible reajustar la estructura en el curso del desarrollo y mantener un desarrollo relativamente rápido durante el proceso de la reestructuración. En los próximos cinco años, será necesario reajustar con energía la estructura sectorial de la economía y la estructura del desarrollo económico y social tanto de las diferentes regiones como de la ciudad y del campo, tomando especialmente la primera como punto clave. Hay que consolidar y reforzar la posición de la agricultura como sector básico, acelerar la reorganización y la transformación de la industria así como la optimización y la actualización de su estructura, expandir con mucha energía el sector servicios, acelerar el proceso de informatización de la economía nacional y de la sociedad, y continuar potenciando la construcción de infraestructuras.

Persistir en tomar la reforma, la apertura y el progreso científico y tecnológico como fuerzas motrices. Tanto el desarrollo económico como la reestructuración deben propulsarse mediante la innovación del sistema, de la ciencia y de la tecnología. En el próximo lustro, será menester impulsar firme e invariablemente la reforma, ampliar la apertura y remover los impedimentos institucionales que obstaculizan el progreso de las fuerzas productivas, a fin de proporcionar una poderosa fuerza motriz que impulse el desarrollo económico y social. Hay que colocar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la educación en un lugar destacado, seguir aplicando la estrategia de vitalización del país por medio de la ciencia y la educación, vigorizar la ciencia y la tecnología, y preparar personas idóneas, todo ello con miras a contribuir a una estrecha integración de la ciencia, la tecnología y la educación con la economía.

Persistir en tomar la elevación del nivel de vida del pueblo como punto de partida fundamental. Mejorar continuamente las condiciones de vida de la población urbana y rural, constituye tanto el objetivo fundamental que perseguimos al desarrollar la economía, como una respuesta a la apremiante necesidad que se plantea al ampliar la demanda interna y promover el crecimiento continuo de la economía. Es indispensable insistir en situar la elevación del nivel de vida del pueblo en un lugar preeminente, abrir más fuentes de empleo, aumentar los ingresos de la población, reajustar de manera racional la distribución de los ingresos y perfeccionar el sistema de seguridad social, con objeto de garantizar que las masas populares marchen hacia una vida más acomodada.

Persistir en la integración del desarrollo económico y del social. Hay que reforzar con energía el fomento de la civilización socialista en lo espiritual y la construcción de la democracia y el sistema legal; tratar de manera adecuada las relaciones entre la reforma, el desarrollo y la estabilidad; promover el desarrollo de las diversas actividades sociales; y asegurar la estabilidad social. Es imperativo atribuir suma importancia a los problemas demográficos, ecológicos y de recursos naturales, y resolverlos con seriedad, así como aplicar en mayor medida la estrategia de desarrollo sostenible para propulsar así el desarrollo armonioso entre la economía, la sociedad y el entorno ecológico.

En el Esquema del X Plan Quinquenal se ponen de relieve los aspectos estratégicos, macroeconómicos y políticos, se reducen los índices de producción y aumentan los índices prospectivos que reflejan la dinámica estructural; en torno a las cuestiones principales pendientes de solución y a los campos de desarrollo prioritarios, se señala el rumbo que ha de seguirse y las políticas y medidas correspondientes. Se subraya que la ejecución del Plan exige poner en pleno juego los mecanismo del mercado, y que para la regulación y el control macroeconómicos por parte del gobierno es preciso recurrir en mayor medida a las palancas y las políticas económicas, así como a los medios legales. Respecto al método de elaboración del Plan, se ha procurado elevar el grado de participación de la sociedad, de modo que el proceso de su elaboración se convierta en un proceso en el que se despliegue del espíritu democrático y se aúne la sabiduría de las masas, y en el que los diversos sectores interesados puedan llegar a un consenso.

17/03/2001






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(Presentado el 5 de marzo del 2001 ante la IV Sesión de la IX Asamblea Popular Nacional) Zhu Rongji



 


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