El director del departamento de sismología de la Universidad de Chile, Carlos Aranda, desestimó el 14 que el terremoto que sacudió este lunes el norte del país sea el "gran sismo" que expertos esperan en la zona.
Tras descartar que se trate del "gran terremoto", el especista explicó que se trata de un fenómeno cordillerano, al interior del continente y muy profundo. "Son sismos muy raros, que se producen de vez en cuando, no son los típicos terremotos catastróficos nuestros".
Chile es uno de los países que más movimientos sísmicos recibe al año. El más grande se registró en Valdivia en 1960, al alcanzar una magnitud de 9.5 en la escala de Richter.
En el país los sismos destructores son costeros. El caso más reciente de grandes sismos se registró en 1985, en Valparaíso. "Los grandes terremotos chilenos son costeros, tienen una profundidad no mayor a los 30 kilómetros, esto los hace cercanos a los centros poblados", destacó el académico.
Sin embargo Aranda reconoció que "es el sismo de mayor magnitud en los últimos años" en el país, el cual se produjo por un choque "en el límite de las placas Náscar y Sudamericana, en la parte más profunda de la misma".
Su profundidad de 110 kilómetros y ubicación distante de los centros poblados fueron factores que ayudaron a minimizar el efecto detructivo del sismo, expresó el sismólogo.
Carlos Aranda manifestó su preocupación por la falta de estaciones de monitoreo sísmico en la Región de Tarapacá, lo que impide a los expertos analizar en detalle la información previa y posterior al terremoto.
"En la Primera Región no contamos con monitoreo sísmico, en este caso hemos usado las estaciones que tenemos en la Segunda Región, que son cuatro. Con ellas hemos podido darnos vuelta, pero para sentir algún tipo de actividad anormal necesitaríamos tener por lo menos una media docena de estaciones en la Primera Región", indicó. (Xinhua)
15/06/2005