¿Qué significa para el mundo una China emergente, una China en desarrollo pacífico? En torno a la emergencia de China aparecen múltiples voces en el mundo, algunas de las cuales le dan la bienvenida en tanto que otras le ponen dudas preocupándose por que esto traiga “amenaza” en el futuro.
Erik Izraelewicz, actualmente subeditor del periódico francés “Les Echos” y miembro de la Comisión Económica Estatal de Francia, piensa esclarecer todo esto. Desde que visitó por primera vez a China en 1990, Izraelewicz ya empezó a recoger diversos datos que pueden representar los cambios del país oriental. Desde entonces visita a China una o dos veces cada año y, hasta ahora, ya la ha visitado en diez y tantas ocasiones. Gracias a las experiencias en sus contactos con China durante muchos años, escribió un libro titulado “Cuando China cambia el mundo”. Al entrar este libro en venta en 2005 en Francia, encabezó en varias semanas consecutivas la lista de libros de mejor venta.
El autor escribe en la introducción del libro: “En la historia económica de la humanidad, nunca ha habido un país tan poderoso (de 1.300 millones de habitantes) con un crecimiento tan impetuoso (un 8% anual) y que ha durado tan largo tiempo (25 años). Este éxito debe de alegrar a la gente, pero también ha dado origen a inquietudes.”
De la gran cantidad de datos y detalles citados por Izraelewicz en el libro, algunos son oficiales, proporcionados por el gobierno chino, en tanto que otros provienen del Banco Mundial y de la OMC. Además, tiene en los círculos académicos muchos amigos, a quienes ha visitado en muchas ocasiones y ha obtenido su ayuda. Entre ellos figuran eruditos de Francia, Estados Unidos y China; ha intercambiado opiniones con los chinos Hu An´gang, Fan Gang y Lin Yifu. Al mismo tiempo, siendo un periodista, Izraelewicz da mucha importancia a los materiales de primera mano y aprovecha toda oportunidad para informarse en lo posible de los puntos de vista de personalidades de diversos círculos sociales a través de sus conversaciones y entrevistas con comerciantes, políticos y periodistas. En sus contactos con los comerciantes, Izraelewicz se entera del ambiente y el desarrollo del comercio. En sus visitas a las fábricas, presta atención a las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores. Si el interlocutor puede comunicarse con él en inglés o francés, Izraeleweicz presta mayor atención a sus puntos de vista sobre el desarrollo político de China y si se acelerará la construcción democrática.
Al hablar de su experiencia de China, Izraelewicz percibe la gran velocidad con que se desarrolla la construcción de este país. Cada vez que regresa a un lugar, ¡ya no lo reconoce! Durante esta visita a Beijing, ve más proyectos nuevos en construcción que en junio pasado y el problema del tráfico se ha vuelto más grave. Dice que a lo mejor esto no lo sienten los que viven ya largo tiempo en China. Pero si uno vuelve a China algún lapso después, percibe cambios extraordinarios. En comparación con aquí, los cambios en Europa son muy lentos, de manera que ciertos lugares no muestran ningún cambio ni siquiera en décadas e incluso en cien años. Allí el ambiente de vida es muy tranquilo y cómodo, no cambia con tanta rapidez ni conmueve tanto como aquí en China.
Izraelewicz menciona en su libro que “el desarrollo económico de China está ejerciendo influencia en la economía, vida cotidiana y oportunidades de trabajo de los franceses e incluso en el clima”. A su juicio, realmente muchos aspectos están siendo cambiados por China. Por ejemplo, el clima, principalmente en torno a la contaminación y al gran consumo de energéticos. La economía china crece muy rápido y, al mismo tiempo, produce gran cantidad de desechos, lo que no sólo perjudica a China misma, sino que influye en el clima de todo el globo. A medida de su desarrollo, China también debe prestar atención a estos problemas.
Izraelewicz difunde una y otra vez en su libro el punto de vista de oponerse a decir que China es un “rival temible” y una amenaza y de oponerse también a llamarle “futura potencia celestial”. Expresa que percibe ciertamente que China ha traído ciertas señales de alarma a Occidente, que también constituyen una amenaza. Desde luego, la amenaza no es siempre una cosa mala. Sin amenaza alguna, uno no vivirá con mucho brillo. La sociedad de Occidente la forman viejos países desarrollados, similares a los seres humanos, que al entrar en la vejez, viven muy cómodos, no muestran mucho vigor y, más bien, prefieren mantener el statu quo. Pero al ver a Oriente, sobre todo a Asia, algunos países emergentes, con una economía próspera, se vuelven más laboriosos y más vigorosos, de modo que traen desafíos y nuevas competencias a Occidente. En estos momentos hay que advertir a los occidentales que no es tan fácil seguir manteniendo su estatus, que surgirán nuevas competencias, que deben tener la mente despejada y tomar medidas correspondientes y que de lo contrario, a juzgar por largo tiempo, perderán en las competencias y morirán.
A juicio de Izraelewicz, los occidentales deben comprender correctamente la emergencia de China, que es una verdad objetiva y también una tendencia indetenible. Deben aceptar a un nuevo país industrializado y aprender a aceptarlo. Y, al mismo tiempo, a medida de la emergencia de China, las industrias occidentales también deben transformarse y cambiar oportunamente el rumbo hacia las industrias que les sean más competitivas. Desde luego, esto no podrá culminar de la noche a la mañana y su curso será relativamente doloroso. Se espera que China y Estados Unidos y los países desarrollados de Europa establezcan un permanente mecanismo de diálogo y lugar de negociación y estudio, de manera que todos puedan, en forma permanente y franca, expresar sus opiniones y puntos de vista y buscar solucones aceptables para todas las partes. (Pueblo en Línea)
28/02/2006