La visita de Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, a Turquía, ha despertado cierto interés en los medios del país, no por lo que dijo, o dejó de decir, sino por los agujeros de sus calcetines por los que asomaban sin recato los dedos gordos de los pies cuando acudió a una mezquita y tuvo que descalzarse de forma obligatoria.
Wolfowitz hizo el domingo la visita de rigor por los lugares turísticos de Estambul y sus alrededores, vestido con un traje azul oscuro y calzando unos zapatos deportivos marrones que tuvo que quitarse antes de entrar en la mezquita Selimiye, en la ciudad tracia de Edirme.(xinhua)
31/01/2007