Actualizado a las 2007:10:12.09:49

China se esfuerza por prevenir los abusos a menores

Chen Cai es a sus 17 años un joven delgado y tímido, pero seis meses de trabajo esclavo y maltrato en una fábrica de ladrillos en la provincia septentrional china de Shanxi le han obligado a madurar.

Chen, quien abandonó la escuela el pasado año para ayudar a su familia económicamente, fue secuestrado y vendido a una fábrica de ladrillos, donde trabajaba 20 horas diarias y recibía palizas a la mínima muestra de desafío.

Cuando trabajadores sociales le encontraron en junio del año pasado, el joven tenía roto un tendón de la muñeca derecha.

"Pensé que sería siempre un esclavo", afirmó Chen en el Centro de Prevención de Abusos a Menores de Xian, capital de la provincia noroccidental de Shaanxi, donde recibe tratamiento médico y apoyo psicológico.

Tras semanas de tratamiento, Chen recuperó la movilidad de su muñeca, pero el trauma psicológico que vivió tardará mucho más en sanar.

El centro, financiado por la Sociedad Internacional para la Prevención del Abuso y Negligencia hacia los Niños (ISPCAN, en inglés) y el Hospital de la Amistad de Shaanxi, es la primera institución que ofrece tratamiento médico y apoyo psicológico a menores que han sufrido abusos.

Desde su apertura en 2006 el centro ha tratado a más de 90 víctimas de acoso sexual y niños con problemas emocionales y psicológicos causados por diversos tipos de abusos, afirmó Jiao Fuyong, quien añadió que los abusos y la negligencia son más comunes en las zonas rurales.

Jiao, quien ejerció de pediatra en el Hospital Popular de Shaanxi, manifestó que ha tratado a muchos niños con moratones y golpes e incluso con fracturas, consecuencia de los abusos en casa o en la escuela, muchos de ellos nunca han recibido el tratamiento adecuado.

"Muy pocas personas conceden importancia a este problema porque en China muchos creen en 'escatima con la vara y tu hijo será un consentido'", señaló Jiao.

En un estudio independiente realizado en diciembre del año pasado, Jiao y sus colegas encontraron que el 60 por ciento de los 276 estudiantes de primaria encuestados eran golpeados en casa por su mal comportamiento o por obtener malos resultados escolares.

La recientemente enmendada Ley de Protección de Menores, que entró en vigor el pasado 1 de junio, prohibe a las familias ejercer violencia contra sus hijos. Sin embargo, sólo llegan a hacerse públicos casos extremos en los que las consecuencias son heridas muy graves o que provocan la muerte.

En mayo una niña de tres años de edad murió a causa de los golpes que le propinaron sus padres, porque no era capaz de leer.

La violencia también está presente en los institutos. Wang Li, de 15 años, sufrió la rotura de un tímpano a causa de una bofetada que le propinó un profesor de su instituto por llamarla por su primer nombre, algo considerado irrespetuoso en China.

La joven cayó en una depresión y se negó a salir de casa. Su madre agravó el problema dándole vueltas al incidente y jurando venganza.

Wang fue enviada al centro de Jiao hace seis meses, después de que la federación provincial de mujeres conociese los hechos.

"Cuando llegó se ponía de cuclillas en el suelo y lloraba y no quería hablar con nadie", señaló Xue Na, un voluntario del centro.

Wang y su madre recibieron tratamiento durante seis semanas, al final de las cuales la joven podía comunicarse con los demás y la madre dejó de quejarse, de acuerdo con Xue.

El centro cuenta con un equipo de pediatras, enfermeras y consejeros de hospitales locales y recluta voluntarios de todo el país y del extranjero para colaborar con las publicaciones y con el equipo médico.

"Chen y Wang son afortunados, ya que la mayoría de los jóvenes que sufren abusos no reciben ningún tratamiento", afirmó Lei Tao, director de relaciones públicas del centro.

En China las organizaciones no gubernamentales tienen un papel muy activo en la lucha y prevención de los abusos a menores, aunque muchos trabajan en un nivel teórico y no proporcionan ayuda real, manifestó Lei.

Por su parte, Kimberly Svevo, director ejecutivo de ISPCAN, coincide en que China queda a la zaga de los países desarrollados en cuanto a la protección de los menores. El centro de Xian ayudará a llenar esa diferencia, afirmó Svevo.

"Con los fondos y la orientación profesional de ISPCAN hacemos lo que podemos para ayudar a los niños maltratados y formar a los padres, profesores y trabajadores sociales en lo relativo a la prevención de abusos", remarcó Jiao.

Sin embargo, toda la sociedad debe movilizarse para proteger a los niños de la violencia. "Mientras los padres necesitan usar la vara y evitar los medios modernos para educar a los niños, el gobierno debe crear un sistema de supervisión para proteger a los niños dentro y fuera de su casa".

Un abogado chino ha pedido incluso el establecimiento de una agencia de protección de los niños.

"Se debe establecer una organización para identificar la violencia familiar contra los niños y defender a los niños", afirmó Zhang Haixia, subdirectora de la sección de protección de menores de la Asociación de Abogados de Shenzhen, ciudad sureña de China.(Xinhua)
12/10/2007

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