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Durante la Fiesta Duanwu, fijada para el día 5 del quinto mes lunar de China (este año cae en el 9 de junio del calendario gregoriano), la gente celebra con diversas actividades conmemorativas, como carreras de barcos de dragón, inserción de moxas en la puerta y consumo de zongzi (tamales chinos). Desde que esta costumbre popular se incluyó en la lista de patrimonios culturales intangibles de nivel nacional, previa aprobación del Consejo de Estado, en 2006, es considerada una de las tres tradicionales del país y fue definida por el gobierno como legal, al igual que la de la Pureza y la Claridad y la de Medio Otoño, y su día declarado feriado.
Sin embargo, vale reconocer que estamos olvidando gradualmente este acontecimiento. En la ciudad la gente lo celebra simplemente yendo al supermercado a comprar algunos zongzi congelados y muchas personas ignoran casi totalmente su significado cultural, salvo ciertos conocimientos relacionados con el homenaje a Qu Yuan, poeta de reconocido patriotismo. En 2005, la Fiesta Dano de Gangneung, de la República de Corea, logró ser considerada “Obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad”, lo que provocó un “combate en defensa de la Fiesta Duanwu”, llamando poderosamente la atención de los chinos. Pero después del “suceso”, nuestro interés por los festejos tradicionales, evidentemente, no se ha reforzado y la idea de revitalizar la cultura tradicional mediante la celebración de sus conmemoraciones no ha obtenido los resultados esperados.
¿Por qué olvidamos la Fiesta Duanwu? La respuesta se relaciona con el proceso de urbanización acelerada de nuestro país. Como producto de la sociedad agrícola, su forma y contenido inicial se conectó estrechamente con las actividades de cultivo. El arribo de una gran cantidad de población rural a las ciudades, la modernización considerable de la vida urbana y la constante urbanización rural son la consecuencia final de la sustitución de la civilización agrícola por la industrial. En las ciudades llenas de altos edificios y calles no existen oportunidades para remar barcos de dragón y en los edificios construidos con acero y cemento y puertas seguras no hay donde insertar las moxas y colgar cálamos. Así, es comprensible que el comer zongzi se convierta en la forma más fácil y rápida para pasar la Fiesta Duanwu, lo que corresponde también a las costumbres y ritmo de la vida urbana. ¿Acaso no sentimos que algo falta para el festejo?
La otra razón por la que se olvida la Fiesta Duanwu y decaen otras fiestas tradicionales se debe a la falta de su grado recreativo. Con excepción de la Fiesta de la Pureza y la Claridad, que requiere solemnidad y respeto, la mayoría de las fiestas tradicionales tenían sus características jubilosas, incluida la Duanwu. Como ese día se debía regalar a los niños bolsitas (con dinero o cosas sueltas) y enseñarlos a elaborar arcos y flechas, se le denominaba la “Fiesta de los Niños”. Dejar a los pequeños sentir el ambiente jovial es la herencia cultural más importante.
En aras de hacer resplandecer la Fiesta Duanwu, los departamentos gubernamentales no deben limitarse simplemente a establecer un día vacacional, sino despertar a más y más gente, para que recuerde su cultura. Deseamos que sea una fiesta tradicional china de la que nadie pueda “adueñarse.(CIIC) 10/06/2008
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