Actualizado a las 2008:06:23.09:26

TIME: Los chinos no son "quienes tengan el cerebro lavado"

Texto por Jiajia Liu (británico de origen chino)

Los chinos no son “quienes tengan el cerebro lavado”. En cambio, mis compatriotas occidentales confían únicamente en los medios de comunicación de Occidente impulsados por el mercado, los cuales obedecen sólo a los sentimientos populares e incitan el temor del público a un país de cultura diferente y en despegue.

Hace unas semanas, los occidentales veían a China limitándose principalmente a defensores de la antorcha olímpica, nacionalistas demasiado sensibles y un gobierno autoritario. Sin embargo, después del terremoto de Sichuan, las masivas actividades de rescate organizadas por el Estado y las acciones caritativas del pueblo chino se convirtieron en focos de atención. ¿Ha ocurrido realmente un cambio tremendo en ese país? La respuesta es negativa.

En 1989 cuando yo tenía 7 años abandoné China junto con mi madre para reunirnos con mi padre quien estudiaba doctorado con el financiamiento del gobierno chino. Crecí en Londres, recibí la enseñanza universitaria en Estados Unidos y cursé la licenciatura en París de Francia. Acepté la educación internacional debido a mi curiosidad y carácter intranquilo. Soy de naturaleza un occidental, pero China ocupa una posición especial en mi identidad y mi corazón.

Al llegar por primera vez a Londres, noté que incluso los estudiantes chinos más fieles a China acusaban a su gobierno. Mi fe en el Presidente Mao cambió rápidamente y empecé a creer que los occidentales podrían ayudar a los chinos a fomentar la libertad y felicidad. En la escuela me enseñaron que debía juzgar todo lo dicho por otros con un criterio crítico. Pero me confundía la supuesta “posición neutral” de los medios, pues ellos destacaban exclusivamente el aspecto más maligno de China.

Mis compatriotas occidentales no creen generalmente en los medios pero parecen aceptar su descripción sobre China. Mis amigos me avisaban en voz baja y con alegría que visitarán China y me preguntaban si serían arrestados. “No”, les dije.

Refiriéndose a la protesta provocada por el incidente del relevo de la antorcha olímpica, los extranjeros creen siempre que la fuerte reacción de los chinos comunes es agitada por la propaganda gubernamental. La realidad no es así. Los chinos no son “quienes tengan el cerebro lavado”. Aunque se apoyan principalmente en fuentes noticiosas nacionales, muchos que dominan inglés buscan también informaciones occidentales.

Los chinos sienten orgullo por su cultura pero también abrigan curiosidad por las demás. Los chinos toman con sinceridad los Juegos Olímpicos como la excelente ventana para exhibir su país al mundo. No obstante, una vez abiertas las puertas, encuentran con insultos morales lanzados por los medios occidentales. Esto les constituye un oprobio profundo. Los medios y la opinión pública occidentales están llenos de humillaciones contra China. Los occidentales creen que sólo ellos saben qué es lo mejor para la humanidad.

¿Por qué yo, un descendiente chino que recibí la educación en Occidente, hago defensa por un país donde no me alojo y que fomenta un concepción del valor diferente a la que acepto? Para mi este problema es sólo una cuestión matemática. Hace 20 años cuando pasé mi primera fiesta navideña en Londres, mis padres no tenían dinero para comprarme un juguete de caballo a precio de un dólar. Hoy día, los turistas chinos concurren a la tienda LV en la avenida Champs-Elysees de París. El nivel de vida de los chinos ha mejorado enormemente. Dondequiera que estén, ellos se sienten orgullosos por ser chinos.

En cuanto a la democracia, se debe juzgar qué tipo de democracia es apropiada a China y cuándo será el momento para introducirla en China. La democracia es eficaz sólo respaldada por un órgano adecuado y una cultura madura. El gobierno chino sabe unir al país mediante reformas rápidas y continuas y posee además una eficiencia de acciones sin parangón, lo cual ha sido testimoniado por el rescate a gran escala luego del sismo.

Es posible que mi opinión arriba expuesta deje a otros considerarme como un nacionalista. Para mí he tratado siempre de entender China y explicar los puntos de vista de los chinos. Amo mi experiencia internacional en el crecimiento. Comprender y respetar el punto de vista pluricultural me ayuda a superar malentendidos, respetar a otros y resolver divergencias. El desastre sísmico ocurrido en Sichuan ha demostrado al mundo que el nacionalismo chino tiene su aspecto simpático y está sustentado por el espíritu humanitario, le cual nos une a todos.(CIIC)
23/06/2008

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