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La Cámara Nacional de Casación Penal de Argentina dispuso la libertad de los ex capitanes de navío, Alfredo Astiz y Jorge "El tigre" Acosta y otros nueve marinos procesados por violaciones a los derechos humanos.
La decisión emitida este jueves no se hará efectiva de manera inmediata porque antes un juez les deberá fijar las cauciones a los procesados por violaciones a los derechos humanos, anticiparon fuentes judiciales.
Astiz, Acosta y los otros marinos argentinos están acusados de secuestro, tortura, asesinato y desaparición de opositores políticos durante el régimen militar en Argentina, de 1986 a 1983.
Los prisioneros políticos eran torturados en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
El juez federal Sergio Torres impondrá las cauciones a los procesados para que se haga efectivo el beneficio dispuesto por la Cámara de Casación Penal.
Además de los capitanes de navio, obtuvieron la excarcelación los ex oficiales de la armada Raúl Scheller, Juan Carlos Rolón, Jorge Rádice, Raúl González, Ernesto Weber, Antonio Pernías, Víctor Cardo, Alberto González y Néstor Savio.
El fallo de la Sala II de ese tribunal se basó en el tiempo de detención sin sentencia de los represores.
El ex marino, imputado en varias causas por crímenes cometidos durante la última dictadura militar, había presentado en abril pasado una queja ante la Justicia debido a sus condiciones de detención.
El ex jefe de la ESMA, el mayor centro clandestino de detención de esos años, había manifestado que estar alojado en el pabellón denominado de "lesa humanidad" de la cárcel de Marcos Paz le provocaba "efectos psicofísicos".
En una carta manuscrita de cinco carillas que la defensora oficial Verónica Blanco adjuntó a los expedientes en los que está imputado, el represor explicó que su alojamiento en una cárcel común es parte de una "persecución jurídico-política", a la que afirma estar sometido "desde hace muchísimo tiempo".
En tanto, Astiz aguardará en libertad el comienzo del juicio oral en la causa que investiga los crímenes de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, secuestradas durante la dictadura militar.
Acosta y otros militares acusados de secuestros, asesinatos y torturas que se encontraban alojados en el Instituto Penal de las Fuerzas Armadas fueron trasladados a cárceles comunes por decisión del juez federal Sergio Torres.
El juez estaba a cargo de la megacausa que investiga los crímenes cometidos en la ESMA entre 1976 y 1983.
La medida fue dispuesta después de la extraña muerte del subprefecto Héctor Febres, envenenado con cianuro mientras cumplía su prisión preventiva en una dependencia de la Prefectura en el Tigre.
Todavía no se ha determinado fehacientemente si fue un suicidio o un asesinato.
Entre otros casos, Acosta está procesado por el secuestro y desaparición de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor de De Vicenzi, y de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet.
Según varios testimonios de sobrevivientes de la ESMA, Acosta solía jactarse delante de ellos de ser Dios.
"Yo decido quién se va al 'cielo'", solía decir, en relación con los denominados "vuelos de la muerte" desde los cuales arrojaban a detenidos al mar.(Xinhua) 19/12/2008
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