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Estoy en China: Álvaro Lago Sánchez

Actualizado a las 11/07/2012 - 14:17
Vine, vi, y vivo. Estoy en China, y quiero compartir con todos lo que he visto y he experimentado en este país remoto——Si también te encuentras en China, por favor envíanos tus historias.
Palabras clave:Estoy en China
En la Gran Muralla

¿Cómo era tu opinión de China antes de conocerla?
Antes de llegar a China, en mi caso, ya tenía una breve idea de lo que me encontraría aquí. Yo había estudiado chino en mi país durante cuatro años y mi profesor, un señor de Taiwán, nos hablaba mucho en clase de las costumbres y diferentes aspectos de la vida, tanto en China Continental como en Hong Kong y Taiwán.
He de admitir que no me esperaba que Pekín estuviese tan moderno. Me imaginaba la ciudad entera como la zona de los hutones que hay dentro del segundo anillo, mucho más tradicional; sin embargo, para mi gran sorpresa, el día en que aterricé en Pekín, una helada mañana de enero, el sol brillaba y se podían ver los grandes edificios de la zona CBD… era como estar en una urbe estadounidense.

¿En qué año viniste a China y por qué?
Llegué a China en enero del 2011 para cursar el último y quinto año de mis estudios de postgrado en Mandarín y Cultura China. Desde que me embarqué en la aventura de aprender chino sabía que algún día tendría que trasladarme a una ciudad china a perfeccionarlo.

¿En qué ciudad resides?
Vivo en Pekín, o como se la conoce comúnmente Beijing, ciudad que adoro y no cambiaría por ninguna otra, ni siquiera por Shanghai, que también me gusta pero encuentro vacía de historia. No me gustan las ciudades sin patrimonio histórico.


En bicicleta cerca de Tian'anmen


¿Cuál es tu primera impresión de China?
Ya estando aquí, mi impresión es la de un país que no tiene nada que envidiarle a otros de occidente. Hay que aclarar que los contrastes entre las grandes ciudades y los pueblos son tremendos. La diferencia de clases, culturas y dialectos hace muy difícil englobar mi opinión sobre China en un solo grupo, pero en general, los chinos me recuerdan mucho a la gente del sur de Europa y de América Latina; es gente cálida, amable, gente que trabaja para vivir y no vive para trabajar, familiarmente muy unida y raramente conflictiva.


Foto tomada en The Bund de Shanghai


¿A qué te has dedicado en China durante estos años?
Mi primer año, como ya dije anteriormente, lo dediqué a estudiar chino. Poco después comencé a buscar trabajo y ahora trabajo como traductor. En mi tiempo libre me encanta hacer deporte y salir con los amigos a tomar algo por los hutones que rodean Houhai y Nanluoguxiang.


Foto tomada en Yangshuo, Guangxi


¿En algún momento te sientes solo, triste o indignado desde que vives en China?
¿Sólo? Claro que sí, creo que todos los expatriados que vivimos en China añoramos terriblemente nuestro país, nuestra familia y nuestros amigos. Pero esto no es un problema de China, para nada. Mientras uno viva lejos de su gente, este sentimiento siempre estará ahí.
¿Indignado?, también. En China, el procedimiento para hacer trámites en bancos, trabajos y otras instituciones, es siempre muy complicado, con muchos trámites burocráticos y con métodos a seguir que no siempre nos pueden parecer lógicos, cosa que indigna y frustra a muchos expatriados. El hecho de que el mandarín sea una lengua tan compleja no ayuda en absoluto claro está.
¿Triste? Nunca. ¿En qué ciudad de mi país podría salir a diario con mis amigos a cenar, ir de copas, darme masajes y otros lujos por tan poco dinero como lo hago en Pekín? En ninguna…por eso disfruto al máximo mi estancia aquí. No queda hueco para la tristeza.


Cogiendo arroz en Guilin, Guangxi


¿Alguna historia interesante o graciosa para compartir sobre la diferencia cultural o lingüística?
Hay muchísimas cosas que como europeo me chocan en China. Ver a los jóvenes que cargan el bolso de sus novias, ver a niños chicos que en verano llevan un pantaloncito con orificios en la parte delantera y trasera para que ellos hagan sus necesidades sin el uso de un pañal, el uso de letrinas en los baños, beber agua caliente, observar a la gente fumando, comiendo o jugando a las cartas en medio de la calle en cuclillas, la moda de llevar monturas de gafas sin cristales… son muchas las diferencias que encuentro curiosas y que me encanta compartir con mi familia cuando regreso a mi país de vacaciones.
La diferencia más marcada entre la cultura china y la europea a mi parecer es la de la edad de matrimonio. No hay vez que alguien recién conocido no me haya preguntado si estoy casado. En Europa en general, la gente no se casa hasta bien pasados los 30 años, en muchos casos 35, e incluso más. Los chinos ven esto como algo impensable ya que ellos a la edad de 25 o 28 años, la mayoría ya están más que casados y con un hijo incluso. Les cuesta entender que en otros países no es necesariamente así, y por eso preguntan supongo.


Con los amigos en China


¿Qué te gusta más de China o qué ventaja crees que tiene vivir en China?
Me encanta la comida china, el patrimonio histórico, charlar con la gente que vive y pasea por los hutones (los verdaderos lao beijing ren) y viajar a otras ciudades.
La mayor ventaja de China para un expatriado son los precios. En China, una persona se puede permitir una vida de lujos con el mismo dinero que en Europa una persona apenas llegaría a fin de mes.

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