Con el encendido de las llamas de los Juegos Olímpicos, Atenas pasa a ser un foco de atención de todo el mundo. Las gratas noticias de los deportistas chinos en el evento han colmado alegría los corazones de una infinidad de chinos que esperan con ansia conocer los resultados de la competición. En los presentes Juegos Olímpicos, los deportistas chinos conquistaron éxitos a comienzos de evento. Una y otra vez han sido coronados con laureola recibiendo medallas en el podio con ramos de flores en brazo. Cuando se toca el himno nacional, nosotros, chinos de ultramar, sentimos palpitar en el corazón un sentimiento: los chinos no son inferiores a nadie.
Entre los deportistas chinos, yo, un chino de ultramar, presto atención especial a la selección china de campo y pista. Conozco muy bien algunos nombres de sus integrantes, nombres que me evocan escenas inolvidables cuando estábamos juntos. Durante los últimos siete u ocho años, cada año trabajo de intérprete para la selección china dos o tres veces al año cuando ésta hace visitas a Japón. El 8 de mayo el deportista chino Liu Xiang venció a Allen Johnson, señor dominante en 110 metros vallas en el mundo contemporáneo. Con un día de anterioridad, los reporteros de Yomiuri Shimbun y la Televisión TBS de Japón habían realizado entrevistas por separado con Liu, y yo trabajé de intérprete en las dos ocasiones. Los reporteros japoneses preguntaron reiteradamente: ¿Dónde está la brecha que le separa de Johnson? Liu contestó con enfoque objetivo y confidente: ?A juzgar por los índices técnicos, estoy en la inferioridad. Es cierto que me resulta difícil vencer a él, pero Johnson no es invencible por nada del mundo.? Al día siguiente, Liu venció efectivamente a Johnson con los mejores resultados personales y de la temporada de competición del mundo en aquel entonces.
Después de la competición, pregunté al señor Sun Haiping, entrenador de Liu: ?Si Liu logra este mismo resultado en los Juegos Olímpicos de Atenas, ¿existe o no la posibilidad de conquistar medalla de oro?? Sun respondió: ?Parece que no habrá esa posibilidad, pero es posible lograr un bronce.? El señor Feng Shuyong, entrenador general de la selección china de campo y pista, ha definido el objetivo de Liu en la presente Olímpiada: luchar por la medalla de oro en lugar de asegurarse una medalla sea lo que sea. Por lo visto, seguramente Liu ha elevado en cierta medida su nivel en los diversos aspectos como la adaptación física al ambiente después de tomar parte en los eventos europeos. En una palabra, ha elevado su nivel de capacidad integral.
Bien es verdad que la autoconfianza nace de la capacidad. Sucede lo mismo con Liu y con los demás deportistas chinos de campo y pista. Al mismo tiempo la autoconfianza es una expresión de buen estado de ánimo personal. Cuando trabajo de intérprete para los relevantes figuras de campo y pista de China como Zhen Fengrong, Lou Dapeng, Kan Fulin, Feng Shuyong, Yu Weili, Sun Yingjie y Huang Zhihong, estaba profundamente impresionado por su autoconfianza. Hace cinco años, cuando Feng Shuyong, de 43 años de edad, entrenador general y jefe de la delegación de campo y pista de China, hizo una visita a Japón, un joven funcionario de la Asociación de Campo y Pista de Japón me manifestó: ?China me da envidia porque los jóvenes chinos tienen muchas oportunidades para superarse.? No se equivocaba. Un caso más sorprendente es que en 2003 Liu Guoliang, de 27 años, asumió el cargo de entrenador general de la selección varonil de tenis de mesa de China. A mi juicio, conferir responsabilidad de gran importancia a los jóvenes es una manifestación de autoconfianza de un país.
Si bien los éxitos que conquisten los deportistas chinos en la Olimpiada no serán más que cosas simbólicas, pero traerán consigo autoconfianza a los chinos. Nos infundirán indudablemente la idea de que China es potente y prometedora.
18/08/2004