Aunque no precisamente a fuerza de batazos, la pelota va desplazando a otros temas de la lista de intereses de los cubanos, algo que no sorprende a la mayoría, ansiosa por la proximidad del inicio del Clásico Mundial de Béisbol.
En pocos días, quizás horas, a lo largo y ancho de esta isla, en cuanto parque, esquina, casa o centro de trabajo se conozca y un poco más allá, no se hablará de otra cosa que del deporte nacional.
Quienes no lo habían hecho comenzaron a dar sus opiniones luego de los tres partidos disputados aquí por la preselección nacional ante su similar de Nicaragua, ganados por los locales con amplia ventaja, como era previsible.
Los comentarios cobraron fuerza la víspera, tras el recorte de 60 a 35 de los candidatos a integrar la novena cubana, dado a conocer en un espacio televisivo que habitualmente es dedicado a temas políticos y de la actualidad internacional.
Federativos, entrenadores a cargo de la preparación de los cubanos y comentaristas deportivos acudieron por segunda vez en menos de 15 días a ese programa a explicar detalles de los entrenamientos y de la reglamentación del torneo.
En tanto, otros espacios de la televisión, la radio y los diarios han realizado amplios análisis de la competencia, de las características del estadio Hiram Bithorn, sede del certamen, y de los rivales que enfrentaría Cuba en su grupo.
El criterio generalizado es que los cubanos deben imponerse el 8 de marzo a los panameños, con una selección venida a menos por la ausencia de varios de sus grandesligas, y luego disputar uno de los dos boletos a la siguiente ronda frente a Holanda y Puerto Rico.
La incorporación de jugadores que militan en clubes de la Gran Carpa al equipo europeo hace que los expertos y comentaristas de este país consideren a los holandeses un rival de cuidado y no aquel insignificante al que vapuleaban a su antojo años atrás.
Los boricuas, aun cuando no puedan contar con algunos de sus principales rentados, son definidos por su parte como un oponente ante el que nadie se ha aventurado a ofrecer un vaticinio a favor o en contra, pero la mayoría coincide en que es el favorito del grupo.
El encuentro entre los dos elencos caribeños está previsto para el día 9, con todas las entradas vendidas desde hace ya un buen rato, y todo parece indicar que será el que defina el ganador de la llave C.
Como elemento a favor de los cubanos, los especialistas locales identifican, entre otros, la rapidez, versatilidad y cohesión del equipo, en el que repiten muchos jugadores acostumbrados a disputar juntos torneos internacionales y soportar la presión que estos encierran.
El lado flaco indudablemente será el pitcheo, por tratarse de un cuerpo todavía relativamente joven que deberá adaptarse a reglas muy específicas que pondrán a prueba también la capacidad estratégica de la dirección técnica de Cuba.
Mientras llega la ronda de San Juan, o la que le precederá desde el 3 de marzo en Japón, los cubanos no se cansarán de elucubrar, hacer cábalas y formar sus propias alineaciones o debatir quienes debían integrar finalmente su selección.
Sucede igual cada año, cuando se convocan a los mejores jugadores del país para conformar los equipos que enfrentarán los distintos compromisos internacionales.
Discusiones habrá muchas, a no dudar, más que de costumbre. Dicho a la manera de los cubanos, siempre que quieren dar algo por firme, "puede ponerle el cuño".
De hecho se discute desde los días en que la participación de Cuba en el certamen no era más que especulación, primero porque las autoridades locales no habían dado el S oficial a la invitación cursada y luego porque Washington se negaba a conceder las visas de entrada a Puerto Rico a los actuales campeones olímpicos y mundiales.
Lo primero que la mayor parte de la afición debatió fue la vieja polémica sobre la suerte que pudiera correr su equipo en un enfrentamiento contra los peloteros de las Grandes Ligas.
Los cubanos, durante más de cuatro décadas han ejercido una hegemonía prácticamente absoluta en todas las categorías del béisbol aficionado y ostentan una vitrina que cada año es necesario ensanchar para colocar los nuevos trofeos o medallas internacionales que se conquistan.
Quedaba entonces como examen pendiente para responder a la pregunta de quién tiene la mejor pelota del mundo, un enfrentamiento al que todas las potencias de este deporte acudieran con sus mejores jugadores rentados.
Para la mayoría está claro que el mejor béisbol se juega en los Estados Unidos, donde se desempeñan los peloteros más destacados de América, Asia, Oceanía y Europa.
Pero mientras no se dispute un torneo como el Clásico, cualquier respuesta que se dé no tendrá nunca bases tan sólidas como las que revelará el terreno de juego.(Xinhua)
01/03/2006