El Benfica resistió esta noche el ataque del Barcelona, que falló varias ocasiones de gol enviando dos balones al poste, para concluir con un empate sin goles y mantener abierta la eliminatoria del fútbol portugués.
El portero brasileño Moretto salvó a su equipo de la goleada.
El empate a cero fue positivo para el Benfica, que el 5 de abril próximo se desplazará a Barcelona para disputar la siguiente vuelta.
Más de 60 mil aficionados benfiquistas recibieron con euforia a su equipo que esta noche disputó la primera mano de los cuartos de final de la Liga de Campeones.
Aunque el Barcelona salió como favorito, el Benfica fue capaz de contener el ataque de su rival, que pudo haber marcado en varias ocasiones, pero el gol nunca entró en su portería.
Por el Benfica, el portero brasileño Moretto fue un elemento fundamental, a pesar de haber protagonizado dos fallos que por momentos pusieron en peligro su portería.
En el primer tiempo destacó la clara superioridad del Barcelona, que podría haber sentenciado la eliminatoria de no haber sido porque el camerunés Eto no supo concretizar.
El internacional portugués Deco, que fue muy silbado por la afición benfiquista, también perdonó.
El Benfica mostró alguna inseguridad y nerviosismo a lo largo de los primeros 45 minutos, perdiendo algunas bolas dentro de su campo.
Aún así, los defensas Ricardo Rocha y Luisao consiguieron que el brasileño Ronaldinho no brillase como generalmente lo hace.
Ya en la segunda parte, el Benfica salió al terreno de juego con más seguridad y aunque tuvo algunas oportunidades, sobre todo en los contraataques; aunque el portero Valdés no tuvo dificultades en atrapar las bolas.
La entrada de Miccoli, en el minuto 34 para sutituir a Robert, trajo más profundidad al Benfica, que consiguió dominar el encuentro en el último cuarto de hora.
La jugada que podría haber dado la vuelta al rumbo del partido se produjo en el minuto 72.
El capitán Simao Sabrosa cruzó en el área del Barcelona y el defensa Motta cortó con el brazo. Los jugadores del Benfica protestaron pero el árbitro inglés no consideró que se tratase de un penalti.
El italiano Miccoli vio la tarjeta amarilla por protestar.
En rueda de prensa, Ronald Koeman reconoció que el Barcelona tuvo el control de la primera parte pero que el Benfica recuperó la calma y la posesión del balón a lo largo del segundo tiempo.
"El Barcelona estuvo mejor pero el resultado final fue empate a cero y podría haber sido 1-0 si el árbitro hubiese marcado el penalti", afirmó el técnico holandés.
De cara al próximo partido, Koeman dijo que "todo es posible, sobre todo, en el fútbol". El Benfica se preparará esta semana para "tener más tranquilidad".
Por su parte, el entrenador del Barcelona, Frank Rijkaard dijo que lo importante no es que el equipo haya fallado mucho, "sino que haya sido capaz de crear ocasiones de gol".
Además, el técnico holandés dijo que el Benfica es un buen equipo, "con fama", que ha eliminado a otros grandes, como el Manchester o el Liverpool.(Xinhua)
29/03/2006