El Arsenal inglés se clasificó para la final de la Liga de Campeones después de empatar sin goles con el Villarreal español en la vuelta de la primera de las semifinales del torneo, que a la postre se decidió gracias al solitario tanto del marfileño Kolo Touré logrado en Highbury (1-0) para los gunners, en la ida de la eliminatoria.
Tras un periplo histórico por la máxima competición continental, el humilde conjunto castellonense, apodado el `submarino amarillo, despertó del sueño de la forma más trágica, cuando su líder, el argentino Román Riquelme, erró una pena máxima en el último minuto del encuentro.
Hasta ese momento, el Villarreal demostró durante 89 minutos que merecía estar en la final del París, que no alcanzó por mala suerte y por falta de acierto ante la meta del arquero germano Lehmann, héroe del partido al detener el penal de Riquelme y establecer un nuevo récord de imbatibilidad en la competición.
Nada más comenzar el partido, quedó claro el papel que ambas escuadras iban a jugar: el Villarreal, en tromba en busca del gol; el Arsenal, cediendo terreno para sentenciar la eliminatoria con alguna contra comandada por el francés Thierry Henry, considerado por muchos el mejor delantero del momento.
Tras una poco fructífera fase de acoso inicial local, el Arsenal logró templar el partido gracias a su centro del campo, y en especial a la labor organizativa del español Cesc Fábregas, y de sus compañeros -brillante Gilberto Silva- para ahogar a Riquelme. No obstante, pudo más el empuje del Villarreal, y el Arsenal celebró el descanso en medio de una cascada de ocasiones locales, incluido un lanzamiento de falta del argentino.
El guión no cambió en la segunda parte, con un Villarreal sabedor de que el reloj comenzaba a correr en contra, y un Arsenal entregado con orden al aluvión amarillo.
Llegaron entonces las ocasiones, con dos remates del mexicano Guille Franco -una vez más negado cara al gol- que se perdieron cerca de la portería inglesa. Más tarde, con el sevillano José Mari en el terreno de juego, fue el uruguayo Diego Forlán el que gozó de una oportunidad clarísima, volviendo a empequeñecer él solo la meta de Lehmann.
Poco a poco, y al igual que la primera parte, el Arsenal - inédito en ataque durante todo el partido- consiguió enfriar de nuevo la contienda en su beneficio, secando el juego castellonense. Pero el destino le tenía guardada una mala pasada al Villarreal.
En el último minuto, Clichy cometió falta dentro del área sobre José Mari, y el árbitro decretó la pena máxima. La euforia tomó entonces las gradas del estadio del Madrigal, que quedaron sumidas en el silencio cuando Lehmann adivinó la intención de un dubitativo Riquelme y certificó con su parada el pase a la final de un joven Arsenal que tendrá su oportunidad el 17 de mayo en París. (Xinhua)
26/04/2006