El encuentro entre Holanda y Serbia y Montenegro fue el duelo entre dos grandes peloteros: Robben y Koroman. El protagonismo del primero estaba asegurado. Hoy por hoy es la gran estrella holandesa. Sin embargo, el serbio fue un invitado de excepción. Ni siquiera salió en el once inicial, pero su aportación hizo que su selección nunca le perdiera la cara al partido, y los aficionados al fútbol se lo agradecimos. Al final se impuso el que más fuerte pegó, Robben, que en un sprint interminable se plantó solo ante Jevric y le batió con la elegancia que sólo un superclase puede tener en esa suerte final. Un gol que bastó para decidir un apasionante encuentro.(Pueblo en Línea)
12/06/2006