Los peces tienen personalidades diferentes que cambian cuando experimentan las altas y bajas de la vida, según biólogos británicos.
Los investigadores de la Universidad de Liverpool indentificaron distintas "personalidades" en sus peces al observar el arrojo o la timidez de individuos, informó el miércoles The Nature en su página electrónica.
Al igual que la gente, algunos peces tienen mucha confianza ante una novedad o la confrontación, mientras que otros son reservados o temerosos, según los investigadores.
Los científicos seleccionaron en particular truchas arcoirirs valientes y timidas y probaron si cambiaban su actitud con base en lo que les presentaba la vida arreglando pelas de peces y observando como tanto los participantes como los observadores respondían a las victorias y las derrotas.
Al ganar o perder una pelea, o aun observar a otros peces negociar los peligros y trampas al encontrarse nuevos extraños objetos, influye en la conduta futura de las criaturas estudiadas en el laboratorio, señalaron los investigadores.
Encabezados por Lynne Sneddon, los investigadores deliberadamente enfrentaban a los peces con oponentes mucho más grandes o pequeños para garantizar que ganaran o perdieran la pelea. Los peces valientes que ganaban sus peleas tendían a ser más arrojados cuando se les presentaba un objeto nuevo; que perdieran su pelea les provocaba ser mucho más precavidos.
Los investigadores sospechan que la timidez o valentía están relacionados a factores sicológicos como los niveles de hormonas del estrés. Perder una pelea puede elevar los niveles de químicos relacionados al estrés como el cortisol, que puede hacer a un pez mucho más cuidadoso en el futuro.
Los peces también aprenden observando a otros, según los investigadores. Descubrieron que los peces que observan a un pez tímido investigando un objeto misterioso se ponen mucho más nerviosos cuando a ellos se les pone enfrente un objeto extraño.
Era de esperarse que un pez tímido que ganó una pelea también gane en confianza, pero sorprendentemente los peces tímidos que perdieron su contienda también se volvieron más arrojados al investigar alimentos nuevos extraños, dijo Sneddon, y añadió que esto se puede deber a lo que ella llama "efecto desesperado".
Los peces tímidos que saben que son patéticos en una pelea deben apresurarse para conseguir alimentos si quieren obtener algo, indicó Sneddon. Añadió que esto "sugiere por completo" que los peces piensan acerca de ganar o perder.
La nueva investigación insinúa que estos rasgos no son permanentes y que los animales pueden gradualmente adaptar sus personalidades. Los resultados hacen eco de los efectos que la experiencia de vida puede tener en los humanos.
La idea de las personalidades animales --conocida para los investigadores como "síndromes de conducta"-- tiene por objetivo explicar por qué la conducta de algunos animales no se ajusta siempre de forma ideal a las circunstancias, como un macho con un temperamento agresivo natural, por ejemplo, que puede ser muy bueno enfrentando a rivales, pero que podría nunca encontrar pareja porque su tácticas de seducción agresivas asustan a las hembras.(xinhua)
23/11/2006