|
En el alto nivel del deporte mundial pocos atletas pensarían en tener que alternar sus horarios de entrenamiento con un trabajo común, y endeudarse para poder competir,sin apoyo de nadie, contra los mejores del mundo.
Esa es la historia del marchista costarricense Allan Segura, quien representará a su país en los 20 kilómetros de marcha en los próximos Juegos Olímpicos Beijing 2008.
En entrevista exclusiva con Xinhua, el atleta narró el largo camino recorrido para lograr su gran meta: participar en los Juegos Olímpicos junto a los mejores del planeta.
Segura inició su carrera en 1997 y con el tiempo ha logrado posicionarse como el mejor machista de su país, pero no sin muchos sacrificios tanto económicos, como físicos, de los que dice sentirse orgulloso.
"Yo me levanto todos los días a las tres de la mañana a entrenar, así haya huracán yo tengo que salir a entrenar porque sino siento que me quedo atrás".
"A veces hace mucho frío o me siento muy cansado, pero todo eso no importa cuando se tiene una meta clara", añadió Segura, quien tiene 27 años.
Luego de su práctica, el joven de expresión sencilla y de la clase humilde costarricense, se dirige a su trabajo como carpintero en la sección de mantenimiento del Hospital San Juan de Dios, el más antiguo de San José.
"Trabajo de 7 de la mañana a 4 de la tarde; y mientras mis compañeros se van a sus casas a descansar, yo tengo otro entrenamiento; sin importar lo cansado que esté o si el clima es malo", relató el atleta.
Para cumplir su sueño olímpico, Allan Segura no solo ha tenido que entrenar mucho;sino que también su carrera ha estado llena de decepciones, fracasos y falta de apoyo para asistir a competencias.
"Aquí si uno quiere ir a competir al extranjero, tiene que ver cómo hace, porque hay que pagarse todo. Yo muchas veces he gastado todo mi salario en unas zapatillas o en pagar un viaje", añadió.
"Los grandes marchistas profesionales solo viven para entrenar y competir, y les pagan por eso; yo en cambio tengo que trabajar para poder practicar mi deporte", expresó.
La máxima prueba de sacrificio de este atleta, fue la forma en cómo consiguió su clasificación a las justas de Beijing 2008.
En dos competencias previas, Segura había quedado a cuatro y luego seis minutos de la marca mínima; por lo que la Federación Costarricense de Atletismo, decidió retirarle el poco apoyo que le había brindado para competir en el extranjero.
"Se venía una competencia más, pero era en Rusia, y la federación no me iba a ayudar en nada más, porque ya había perdido dos oportunidades. Recordé que tengo una tarjeta de crédito, que utilizo solo para emergencias y me di cuenta que podía pagar con ella los 1200 dólares que costaba el viaje a Rusia", recordó Segura.
Con una deuda encima, y a pesar de las advertencias de su familia,
Segura viajó sin compañía alguna a la ciudad de Cheboksary,donde se celebró la Copa Mundial de Caminata.
Segura relató que al llegar a Rusia, la organización se sorprendió mucho al verlo llegar sin un entrenador o asistente; y más aún cuando supieron que él mismo había costeado su viaje. En la competencia no tendría la ayuda de nadie.
"Por suerte el terreno era totalmente plano; y recordé las palabras de mi entrenador (que tiene mi misma edad); en cuanto a que si yo salía con todo, iba a lograr la marca necesaria".
"En la carrera me di cuenta de que iba muy rápido, pero ya el cansancio me empezó a afectar. Tuve momentos de debilidad mental pues vi que con el buen ritmo que tenia podía alcanzar la marca B para los juegos(1:24:30), pero recordé la deuda que tenía y eso me impulsó aún más para llegar hasta el final casi sin aire", reseñó el atleta.
Con gran esfuerzo, Segura logró un tiempo de 1:23:12, con lo que quedó a solo 12 segundos de la marca A para ir a Beijing; pero la suficiente para superar la marca B y hacerse un lugar como el primer costarricense que competirá en la disciplina de marcha en unos juegos olímpicos.
Tantos sacrificios y esfuerzo, hicieron que el Comité Olímpico de Costa Rica designaran a Allan Segura como el responsable de portar la bandera de su país durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos, el próximo 8 de agosto.
"Nunca me han gustado los desfiles, yo muy reservado; pero esto es diferente. Es un gran honor para mí, porque voy a llevar la bandera de mi país y sé que al menos por unos segundos, millones de personas en el mundo me van a conocer", afirmó Segura.
Segura evitó prometer una medalla, pues sabe que su nivel es difícil que alcance para eso, pero prometió "esforzarme hasta morir" en su competencia y hasta se ha tatuado el brazo derecho con la frase "20 kilómetros marcha", como prueba de que lleva el deporte marcado en la piel y el corazón. (Xinhua) 23/07/2008
|