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Nuestros lejanos antecesores inteligentes abrían un agujo en la pared de su hábitat para que pasara al interior el aire y la luz: es la ventana. Pero los contemporáneos, actuando con la cabeza embrollada, no saben aprovecharla a pesar de tenerla bien lista. Durante un largo tiempo, los chinos nos aislamos del maravilloso mundo exterior, y los extranjeros fuera la ventana quieren saber por curiosidad cómo viven los centenares de millones de habitantes chinos.
Ahora Beijing se ha convertido en el país anfitrión de la Olimpiada 2008, y ésta será una ventana. Los chinos abren la ventana no en resquicio, sino en forma sincera y completa. Los que están fuera no tienen que mirarlos furtivamente, sino con gran desenvoltura, para saber qué coincidencias exiten entre los interiores y los exteriores y qué tienen en común entre ellos.
La Olimpiada es un excelente medio para la comunicación y la comprensión mutuas. Los idearios que comporta como "la paz, la amisad y el progreso", "más rápido, más alto y más fuerte", así como los principios de la competición justa y la importancia de participación, son critalización alcanzada a costa de gran precio en la evolución milenaria de la sociedad humana. Para alcanzar a estos idearios sublimes, la importancia primordial es fortalecer comunicación mutua, y aumentar la comprensión en medio de comunicación, y la búsqueda, a base de la comprensión, del sueño común de Olimpiada.
En las anteriores Olimpiadas, los medios de comunicación de China rebuscaban problemas existentes, porque los vieron realmente. ¿Por qué no se puede hacer críticas a los países anfitriones si no lo hacen con mal intención? Ahora, Beijing ha llevado 7 años preparando la Olimpiada, e invita sinceramente a huéspedes para ver la nueva fisonomía de la nación de una cilivización milenaria y participar en un gran evento cultural del mundo. En realidad es normal que surjan ideas y comentarios de diversas tendencias. Con la comunición activa, se oyen respuestas. No es nada serio la aparicion de ruidas en estas respuestas. Ninguna edición anterior de la Olimpiada fracasó a causa de ruidas. Teniendo en cuenta esta razón, el Comité Organizador de la Olimpiada de Beijing ha propuesto dar un buen trato a los medios de comunicación, y esto es una actitud positiva para impulsar la comunicación.
Los chinos abren su ventana, y esto no es un gesto momentáneo para la celebración de Olimpiada. Una China abierta no teme ni a ser vista ni a ser objeto de comentarios. Los comentarios sirven de amonestaciones. El objetivo de comunicación es escuchar opiniones diferentes para rectificar nuestra línea de pensamiento y nuetros métodos de trabajo. Así cumplirems mejor nuestras tareas.
En una época en que la informática es tan desarrollada, hay qienes no quieren abandonar sus gafas de color, hacen vista gorda a la sinceridad del pueblo chino, o aún guardan recelos ante el desarrollo de China en esta época de globalización económica. Esto no es nada extraño. Damos la bienvenida a todos los que quieran venir a Beijing, y los que no quieran hacerlo perderán una buena oportunidad y se sentirán arrepentidos por ello. Si uno no comprende a China, país que tiene una quinta parte de la población mundial, ¿cómo es posible comprender al mundo?
El movimiento olímpico toma las competiciones deportivas como sus portadoras. Por donde que llegue, y sea la plataforma que fuere su escenario, escenifica el "mismo sueño" en el "mismo mundo". Algunos medios occidentales sospechan que los voluntarios de la Olimpiada de Beijing sean forzados, y lo sean también forzados los heridos deportistas chinos para participar en la competición. Los escépticos deben ante que nada cursar asignaturas de analfabetismo. China es un país grande, con una gran población. Muchos anhelan participar en la Olimmpiada. Y sin una forma determinada de organización, ¿cómo es posible hacer trabajar ordenadamente a los decenas de miles de voluntarios? En la Olimpiada 1968 de México John Stephen Akhwari, deportista de Tanzania, persistió hasta el final del Maratón con la pierna ensangrantada. Su persistencia es elogida como una gran hazaña olímpica en la historia. ¿Acaso esto no es una demostración del espíritu olímpico?
Es cierto que las diferencias entre distintas ideologías y tradiciones culturales pueden impedir la comunicación, producen choques y roces hasta incomprensión. Con la ventana abierta, no importa que no se vea con claridad y se hagan comentarios gratuitos. No es una cosa sencilla para los extranjeros conocer hasta comprender a China con una civilización de 5 mil años. Los chinos quieren comprender a otros, y ser comprendidos. Confían en que otros aceptarán tarde o temprano sus buenos propósitos. ¿No provocan risas algunos conceptos que los chinos tenían del mundo exterior antes de la reforma y la apertura. No es fácil encontrar una oportunidad de comunicación, y es aún más díficl estructurar una conciencia para ella. Hoy tenemos una conciencia de ella, se debe a la ayuda de la Olimpiada. En este sentido, la Olimpiada ha aportado una oportunidad de comunicación no sólo para China sino para todo el mundo. (Pueblo en línea) 31/07/2008
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