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En el mundo existían dudas sobre cuáles “rostros” de peso aparecerían en la tribuna de huéspedes ilustres durante el acto de inauguración de la Olimpiada de Beijing, pero a medida del paso de la hora regresiva para la Olimpiada, cada vez más informaciones muestran que será seguramente una grandiosa reunión.
Mañana, el presidente estadounidense George W. Bush, el premier japonés Yasuo Fukuda, el presidente surcoreano Lee Myung Bak, el premier australiano Kevin Rudd y otros importantes políticos extranjeros harán presencia en el acto inaugural. Hasta el presidente francés Nicolás Sarkozy, que vaciló mucho, decidió finalmente no dejar pasar este gran encuentro mundial. Se informó que el presidente Bush, aficionado al deporte, traerá una gran familia, incluyendo a su esposa e hija, padres y cuñada...
Desde el 31 de julio cuando llegó a Beijing la primera huésped ilustre princesa Haya, esposa de Muhammad, vicepresidente y premier de los Emiratos Arabes Unidos y emir de Dubai, hasta el 6 de agosto en que surgió un pequeño auge de llegada de huéspedes ilustres a Beijing, unos 30 huéspedes ilustres internacionales habían llegado a la capital china para asistir al acto inaugural de la Olimpiada y actividades correspondientes.
Aunque con anterioridad unos cuantos politicastros y medios de comunicación voceaban sin cesar un “boicot contra Beijing”, la llegada de numerosos huéspedes deja ver el encanto de “Un mundo, un sueño”. Como un grandioso encuentro deportivo común de la humanidad, la Olimpiada no tiene relaciones con la política ni debe ser un escenario de show de prejuicios e intereses egoístas; cuando se realiza la Olimpiada, el mundo debe ser una gran familia. Al desarrollarse hasta hoy día, el movimiento olímpico ha pasado mucho del campo deportivo para representar las buenas aspiraciones comunes de la humanidad a paz, amistad, justicia y progreso.
Desde luego, los Juegos Olímpicos son también, en cierto grado, un gran escenario de la “diplomacia” mundial, un puente y lazo que consolidan la comunicación. Sea de los países grandes o pequeños, poderosos o débiles, la gente puede utilizar el escenario olímpico para aumentar la comprensión, intercambiar puntos de vista, dejar de lado las discrepancias y gozar juntos del “grandioso banquete deportivo”. Se informó que en la Olimpiada anterior, los dirigentes de unos 20 países firmaron en Atenas acuerdos de cese de fuego durante la Olimpiada y ahora, en la Olimpiada de Beijing, la gente también puede esperar interacciones bilaterales o multilaterales. Se informó que el presidente Bush se entrevistará con el presidente Hu Jintao durante los Juegos Olímpicos, de manera que siendo dos grandes potencias, China y Estados Unidos seguirán su camino de comprensión y comunicación; además, aunque existe aún hielo duro entre las dos Coreas, Lee Myung Bak y Kim Yong Nam “observarán las batallas” “bajo el mismo alero”, conversen o no los dos...
Por lo tanto, la Olimpiada de Beijing es una oportunidad para China y, en mayor grado, un grandioso encuentro para el mundo. Ahora, China ya tiene abiertos los brazos, ¡que todos disfruten a placer de esta grandiosa reunión que se aproxima! (Pueblo en Línea) 07/08/2008
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