Actualizado a las 2008:08:22.13:32

Hacer un gran adelanto es más importante que una medalla de oro

En los Juegos Olímpicos, la medalla de oro es el más alto premio para el vencedor y el logro de esta medalla es el objetivo más apetecido por todos los jugadores participantes en las competiciones; no obstante, la melodía principal olímpica no son los acordes para la entrega de medallas. Los Juegos Olímpicos son considerados como el más alto evento deportivo no sólo porque cada cuatro años hacen aparecer un grupo de ganadores de medallas de oro, sino que también exhiben más plenamente el encanto de los deportes y demuestran más profundamente la esencia de los mismos, haciendo que la gente obtenga más conmoción, inspiración y estímulo a través de las medallas de oro.

En la primera mitad de la Olimpiada de Beijing, la mirada de todos clavó en Michael Phelps porque su sueño de ocho medallas doradas constituía un gran adelanto sin precedentes. En campo y pista, el honor de Usain Bolt supera el de los demás campeones porque el éxito por él logrado representa un importante adelanto de la humanidad en su desafío al límite de la velocidad. De igual modo, en la exitosa defensa de sus títutlos realizada por Xian Dongmei y Chen Yanqing, lo que conmovió a la gente fue el espíritu de atreverse a abrirse paso, espíritu representado por su conquista del título de campeona, retiro, reaparición y nueva conquista del título de campeona. Precisamente este excelente desempeño de ellos constituye la melodía principal de los Juegos Olímpicos.

Esta melodía principal no sólo retumba sobre el podio, sino en mayor medida en el curso de las competiciones. Por ejemplo, en las finales de los 400 metros estilo libre para varones, el novato Zhang Lin, aunque ocupó sólo el segundo lugar, dejó definitivamente inválida la historia de cero medallas de China en las disciplinas de natación para varones. Su efecto conmovedor no estará por debajo del que surte la posibilidad de que el equipo de tenis de mesa de China se lleve todas las medallas de oro.

La melodía de los grandes adelantos no sólo resuena dentro y fuera de los sitios de competición, sino que también encuentra eco en todas partes del mundo. Cuando los jugadores de uno y otro país se granjean en la Olimpiada de Beijing la primera medalla dorada como un gran adelanto histórico, todo un país se conviierte inmediatamente en un mar de júbilo y alegría. Hace 24 años, ¿no derramamos lágrimas junto con la melodía principal olímpica por los exitosos disparos de Xu Haifeng?

Un gran adelanto es más importante que una medalla de oro. Esta representa un éxito ya logrado y, además, es temporal; en cambio, hacer gran adelanto es un tema eterno para desafiarse a sí mismo y sobrepasarse a sí mismo y más correspondiente al espíritu olímpico de “más rápido, más alto y más fuerte”. (Pueblo en Línea)
22/08/2008

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