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La Olimpiada de Beijing está llegando a su fin. Está fuera de las previsiones de la gente en gran medida la candidad de oro y otras medallas conquistadas por la delegación china. Esto es un tema caliente de las conversaciones de las amplias masas no sólo en estos días, sino también en el futuro como asuntos de gran interés popular cuando se hablen de esta trayectoria especial. En cuanto a qué resultados se puede lograr en las competiciones, y cómo apreciar y valorar estos resultados, todas las ediciones de la Olimpiada tienen planteados estos problemas y encuentran conclusiones diferentes al término de los eventos. Juan Antonio Samaranch, ex presidente del Comite Olimpico Internacional, sostiene que uno de los índices para evaluar cada Olimpiada es los resultados conquistados por el país anfitrión. Ahora China es antitrión de turno, es natural que aborde el problema de medallas de oro y plata.
En las siete Olimpiadas desde 1984 hasta el evento olímpico de verano del presente año, la delegación china ha escalado incesantemente peldaños en el medallero de preseas. Después de la llegada del nuevo siglo, sube un peldaño cada cuatro años. Y ha ocupado firmemente por el momento el primer lugar en materia de medallas de oro. En todas las Olimpiadas que participa ha consquistado medallas de oro en pingpong, badmintón, gimnasio y clavados. Entre las 29 medallas de oro que ha decidido la presente Olimpiada, los deportistas chinos han conquistado 22, lo que significa más del 3/4 del total. La elevación de sus puestos en los deportes como tiro al blanco y levantamiento de peso ha contribuido al ascenso de su categoría general. De ahí las ventajas tradicionales de China en las competiciones olímpicas. Hasta ha ganado el prestigio de "equipo de sueño" de diversos deportes por los medios de comunicación. Es algo que no pueden alcanzar sus rivales, y es también la manifestación de una Olimpiada de alto nivel con características propias.
En la esfera deportiva a escala mundial algunos países y regiones tienen sus ventajas en ciertas disciplinas. En estos deportes, no sólo conquistan una mayor cantidad de medallas de oro, sino que disponen de una sólida base de atletas sobresalientes. Los que reciben medallas en el podio no son sino representantes de colectivos ventajosos. Es posible que sus rivales no sean tan poderosos como los miembros comunes de sus colectivos. Es natural que arrasen en los campos de competición. Incluso cuando tienen que hacer algunos esfuerzos en las competiciones o caer en un batacazo por descuidado, pero el desafío no equivale a la amenaza, y la brecha es evidente en los juegos.
En la tradición china reza un dicho en el sentido de que es preciso estimular al buey aún cuando vaya rápido. Los equipos sobresalientes llevan en su espada grandes esperanzas. Se les exigen más cuando corren más rápido. Se les exige subir peldaños más altos sin cometer la menor falta. En realidad, es algo natural y necesario en el desarrollo de las competiciones deportivas. Nadie puede ir lejos dormiendo en laureles sin ánimo de avance. En los últimos años, los equipos deportivos de China se plantean estrictas exigencias, y avanzan sin esperar impulsos. Trabajan a conciencia para dominar las leyes de las diversas disciplinas deportivas, elevan su nivel con duros esfuerzos y por correctos métodos de entrenamiento. Demuestran sus ventajas a través de las grandes competiciones.
Al propio tiempo, las ventajas son siempre relativas. Son ventajas sólo en un determinado tiempo y en unas condiciones concretas. Es imposible comparar ventajas de diferentes épocas. Hace decenas de años, el equipo de pingpong de China arrasó al mundo con su estrategia de ataques cercanos y rápidos. Si no fuera por su innovación estratégica, no podría mantener su ventaja durante largo tiempo. Las ventajas estratégicas anteriores son fáciles de superar por los que siguen después, y vale más buscar por cuenta propia su evolución. No está de moda decir "hombres que van delante de los índices mundiales de dificultad", pero los clavistas chinos nunca han cejado sus esfuerzos por ir delante de la corriente mundial.
La Olimpiada persigue el objetivo de "más rápido, más alto y más fuerte". Este lema demuestra el deseo de la humanidad para ir al cima del deporte. Los participantes del evento olímpico comforman contingentes poderosos. Es una tarea ardua y una cosa positiva que China haya formado contingentes así. Pero no debe creerse infalible ni negarse a sí misma, sino continuar su avance con ánimo. En cuanto a los comentarios sobre las ventajas y defectos del sistema deportivo de China, quien tiene una clara concepción al respecto es la legión olímpica propia de China, no los comentaristas irresponsables que hacen su apreciación únicamente a base de éxitos o fracasos de una sola vez en las competiciones.
La psicología general frente al poderoso es admiración y desafío. Los sobresalientes éxitos alcanzados por los deportistas chinos en la Olimpiada provocarán indefectiblemente una situación especial en las nuevas competiciones. Vale más desafiarse a sí mismos que esperar desfíos de los demás. Sólo superándose a sí mismo hoy en día se podrá crear una mañana más halagüeña. (Pueblo en línea) 22/08/2008
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