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La peleadora mexicana de taekwondo, María del Rosario Espinoza, quien ayer por la noche se convirtió nuevamente en campeona del mundo y obtuvo la segunda medalla de oro para México en los Juegos Olímpicos de Beijing en la categoría de más de 67 kilos, aseguró hoy que esta victoria es sólo el principio de un nuevo ciclo.
"Para mí ha sido un sueño llegar aquí, tener todos los resultados que tuve, pero sin duda es un ciclo que termina y se abre otro. Claro que quiero buscar las medallas de oro para el siguiente ciclo olímpico, y aunque suena muy fácil, pero es muy complicado y representa mucho trabajo", indicó.
"Siempre he amado el deporte. Cuando gané en Paramericanos o el campeonato mundial de 2007, no quise quedarme ahí, con una sola medalla. Quiero seguir cosechando triunfos, marcar una pauta en la historia y en mi vida, que me recuerden como una gran atleta en mi pueblo de la Brecha y en el mundo", aseguró la peleadora de 21 años.
"Quiero que mi trabajo sirva de motivación para niños y jovenes, si ellos quieren tener un ejemplo a seguir, de lucha y de entrega" agregó.
Originaria de Guasave, municipio de Sonora, afirmó en conferencia de prensa celebrada en la representación diplomática de su país en China, que tras ganar esta presea dorada se siente "muy motivada, contenta y alegre, principalmente de representar a mi país y poner en alto la bandera mexicana, sobre todo en un continente tan lejano al mío, y doblemente contenta por las medallas de mis otros compañeros, tanto taekwondo como en clavados, que me motivaron para triunfar".
Sobre el desempeño general de la delegación mexicana, expresó satisfecha: "quiero felicitar a mis compañeros que, aunque no obtuvieron medalla, destacaron en un cuarto o quinto lugar, y que igualmente fue de gran lucha y entrega".
Modesta, y a pesar de haber dominado en todos sus combates, asegura que nunca se sintió ganadora, pues "en Juegos Olímpicos todo puede pasar, podía llegar a finales o perder el primer combate. Sin embargo, estaba segura y tenía fe de entrar en la final, por el trabajo previo que hemos realizado," agregó.
"No hubo un segundo en que yo sintiera estar por encima de mis rivales, no ganas hasta que los jueces dan la decición, hasta que el combate haya terminado. Simplemente traté de seguir la estrategia, de estar al frente y dar el corazón", dijo.
Su pelea final, disputada contra la británica Nina Solheim, originalmente había sido programada a realizarse contra la rival favorita china Chen Zhong, quien había sido declarada vencedora en el combate de cuartos de final, pero en medio de una polémica puntuación, se asignó a María del Rosario otra rival para la que también estaba lista.
"Estaba consciente de que en mi tercer combate había trabajado intensamente, el cuarto era el combate de mi vida, pero no me sentí presionada, sino motivada. Cuando cambiaron a la competidora por la inglesa, quise seguir concentrada, aparte de cambiar la estrategia porque ya no ibamos a pelear con lo mismo."
"La china era una de las competidoras favoritas, aunque la inglesa no lo hizo nada mal. Sin embargo, las cosas se dieron así, ya había enfrentado a la británica en dos ocasiones, esta era mi revancha porque ella ya me había ganado, y a otras competidoras mexicanas, así que fue como nuestra 'venganza'", expuso en broma.
"No me sentí estresada, yo estaba gozando, disfrutando de mi día. Ayer fue un día largo e intenso, hoy desperté cansada, pero dando gracias a Dios de tener un día más de vida y coronarme campeona olímpica", señaló.
Sobre el deporte en general en su país, aseguró que "los resultados hablan, no considero que nuestra delegación haya obtenido un mal resultado, pero pienso que tiene que hacerse más trabajo y poner calidad en el entrenamiento".
Además, consideró que "aunque en mi disciplina hay entrenadores y atletas que se entregan al cien por ciento, hace falta entrega de las autoridades, que estén atentos para que al deportista no le falte nada, y son muchos aspectos, como entrenador, psicólogo, nutriólogo, además de reforzar el trabajo de equipo".(Xinhua) 24/08/2008
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