|
La Olimpiada de Beijing ha terminado. Un amigo me dijo medio en broma y medio en serio: “Me parece que nuestra posición en el primer lugar en el tablero de oro no es nada digno de orugullo para nosotros.” Yo le pregunté: “¿Por qué?” Me respondió: “Nosotros contamos con un sistema nacional en tanto que otros tienen un sistema de mercado; nuestro Estado gasta dinero para la formación de los deportistas en tanto que el entrenamiento de otros corre a cuenta propia, por lo que no se puede hacer comparaciones al respecto. Y, además, las medallas de oro las conquistamos principalmente no en los grandes renglones como campo y pista, natación y ciclismo, sino en unos pequeños renglones que no tienen mucho peso.” Yo le repliqué: “Estás equivocado. La mayoría de los países del mundo están practicando el sistema nacional, sólo con nombres diferentes, razón por la cual no podemos menospreciar por esto nuestros buenos resultados. Y, además, China tiene algunas disciplinas, por ejemplo, el fútbol masculino, que rigen por el sistema de mercado y se gastan allí mas recursos humanos, materiales y financieros, ¿por qué no resulta bien? A mí me parece que el sistema nacional no tiene nada de reprochar. Y, además, las distintas disciplinas olímpicas están en pie de igualdad y la calidad de las medallas de oro no es diferente. Estados Unidos da importancia al baloncesto, Europa da importancia al fútbol y China, al tenis de mesa, pues ‘a cada uno le gusta rábano o repollo’. Es también anormal que se dé mucho peso a las disciplinas ventajosas de otros y poco peso a las disciplinas ventajosas de nosotros mismos.”
Tenemos más razones para sentirnos orgullosos de los deportistas chinos: La gran mayoría de las disciplinas olímpicas no se originaron en China, pero los deportistas chinos pueden adelantarse para conquistar preseas de oro y plata. ¿Acaso esto no es digno de orugullo? Los éxitos de la legión china han sido logrados en circunstancias en que algunas disciplinas ventajosas de China fueron restringidas por el Comité Olímpico Internacional, por ejemplo, el doble y el doble mixto de tenis de mesa fueron abolidos y, en el levantamiento de pesos para damas, se ha restringido el número de participantes y, a pesar de todo esto, China logró ocupar el primer lugar en el tablero de medallas de oro, ¿acaso esto no es digno de orugullo? Ninguo de los jugadores chinos participantes en esta Olimpiada resulta positivo por dopaje, de modo que sus medallas son limpias y sus éxitos, ciento por ciento, haciendo que los que tienen prejuicio contra China no tengan nada que decir. ¿Acaso esto no es digno de orgullo?
Los éxitos son materias primas para acumular autoconfianza. El número de medallas y la excelente calidad del trabajo de organización, aún cuando no pueden aclarar todos los problemas, reflejan desde un aspecto la fuerza de nuestro país y la capacidad de la nación china, lo que ha reforzado nuestra autoconfianza.
Mirando al mundo de hoy, enfrentamos dos grandes amenazas: Una es la crisis ecológica provocada por la incontrolada exigencia a la naturaleza y la otra, la crisis social originada por el capital monopolista occidental que hace y deshace a su antojo respecto a la vida de la humanidad. Para encontrar el quid de estos problemas y su solución, necesitamos un nuevo modo de administración global. Las tradiciones históricas y culturales de China contienen muchos elementos excelentes largamente probados, favorables para el desarrollo armonioso de la humanidad y escasos en la civilización occidental; la gran magnanimidad y muchos avanzados pensamientos académicos y modos de pensar de la civilización china son más apropiados para la sociedad humana en la época de globalización y más apropiados para el ideal del mundo de la Gran Armonía anhelado por la humanidad desde tiempos antiguos. El pueblo chino debe considerar sus tradiciones históricas y culturales con un estado de ánimo de mayor apreciación y autoconfianza y aplicar y desarrollar su parte espléndida para crear un modelo chino de desarrollo independiente y con características orientales. Este modelo contiene las características culturales, pensamientos y teorías, camino de desarrollo y sistema propios de China. Este modelo de desarrollo moderado, magnánimo y amplio no sólo es favorable para China, sino también para la paz y el desarrollo mundiales y correspondiente a la esencia del espíritu olímpico, de manera que tiene un amplio y trasdentental significado mundial.
El éxito de la Olimpiada nos alienta a abrir con mayor valor y postura de mayor autoconfianza el camino de China hacia el futuro. (Pueblo en Línea) 28/08/2008
|