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Los 16 días en el verano de Beijing no son sino un corto lapso en la larga historia de la humanidad. Sin embargo, este lapso del tiempo ha trazado una bella curva en la Olimpiada celebrada en esta ciudad manteniéndola siempre en la memoria de la gente y en historia del deporte olímpico.
La Olimpiada de Londres herederá la esperanza de paz de la gente, con una espera y una perspectiva de cuatro años. La Olimpiada de Beijing se ha concluido, y los deportistas empiezan a agitar sus manos para despedirse de la ciudad, y los voluntarios se apartan de sus puestos de servicios. En los ojos de todos se notan tanto la tristeza de separación como los anhelos de un futuro radiante.
La gente no olvidará aquellas escenas excepcionales. La sonrisa de Du Li denota la sensación alegre de la recuperación de un sueño. En la final de la recta de carrera, Usain Bolt echó una mirada hacia atrás, revelando la autoconfianza del más fuerte. Un abrazo sincero entre los deportistas georgianos y rusos en el podio significa que el deporte transpasa las fronteras. Tal como afirmó Jacques Rogger, presidente del Comité Olímpico Internacional, es conmovedor el momento en queMatt Emmons perdió la oportunidad para ganar la medalla de oro pero mostró su plomo, su serenidad y su sentimiento profundo ante su espoa. Es cierto que la gente suele decir que el destino no comete abusos en todas las ocasiones. Sin embargo, Emmons se equivocó del blanco de tiro hace cuatro años, y cometió una vez más después de cuatro años un super error en el último disparo. El destino está burlando de él sin contemplaciones. Sin embargo, Emmons tomó a risa su derrota. Abrzó a su esposa y la pareja se consoló mutuamente. Esto es realmente el espíritu deportivo y el de no desmoralizarse jamás ante la derrota.
La gente no olvidará a los bellos voluntarios que prestan sus servicios dentro y fuera de los estadios de competición. La Olimpiada ha encendido grandemente el entusiamo de los nacionales para el trabajo voluntario. En los estadios y gimnasios, son héroes anónimos. Han asegurado la feliz marcha de la Olimpiada con su sonrisa y sudor. ¿Quién podrá negar que la mitad de los metallas de oro les correspondan? En las calles grandes y estrechas actúan con sinceridad y dedicación como anfitriones indeclinables para hacer sentir a cada uno de los huéspedes como en casa propia. Entre sus filas figuran obreros jubilados, estudiantes y profesores, que trabajan no por fama ni por beneficio sino para poner en práctica el lema de "Participo, contribuyo y disfruto". La página web oficial del Comité Organizador de Olimpiada de Bejing señala que los voluntarios son la base y la imagen del Movimiento Olímpico de la nueva época. Han demostrado el estilo del pueblo chino y de los habitantes de Beijing. Han hecho su contribución a la realización de una Olimpiada con características propias y de alto nivel. En 2008, su sonrisa representa a Beijing, y la mejor targeta de presentación de China. Son los mejores representantes de China.
No olvidamos a los participantes provenientes de todo el terriorio nacional. En qué edición anterior hubo tantos anfitriones? Podemos decir que es algo sin precedente aunque no podemos decir que no sucede algo semejante en el futuro. Los 1.300 millones de chinos son todos anfitriones, y los chinos residentes en ultramar también se consideran como tal. La absoluta mayoría de ellos no pueden presenciarse en Beijing y en las competiciones y animar a los deportistas, pero aman la Olimpiada, se interesan en ella, y participan en ella en sus propias formas. La celebración de la Olimpiada ha elevado en sumo grado el entusiasmo nacional por el deporte, y fomenta en grado superlativo el espíritu de tolerancia de los chinos.
Hay muchas cosas que no podemos olvidar. Todas ellas se quedarán permanentemente en nuestra mente y en la memoria de los pueblos de todo el mundo. El espíritu olímpico perdura, y la luz de Beijing no extingue. ¿Quién dice que la Olimpiada de Beijing ha bajado su telón?
Sin duda alguna, la Olimpiada de Beijing no ha bajado su telón. Lo que debemos hacer ahora es refrescar, conservar y duplicar todos los conquistas de la Olimpiada como alegría, autoconfianza y tolerancia. Y con Beijing como centro, difundir estas conquistas para que se extiendan por todo el mundo. (Pueblo en línea) 28/08/2008
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