Actualizado a las 2008:09:09.14:00

De la misma magnificencia, pero de otra conmoción

El otoño de Beijing es extraordinariamente hermoso. Cuando la gente aún estaba cosechando los abundantes frutos del grandioso encuentro olímpico, llegó como estaba programada la Paraolimpiada, llena del brillo de la naturaleza humana y de la dignidad de la vida.

Los deportistas congregados en la Paraolimpiada de Beijing, con excelente nivel atlético y fisonomía de alto espíritu, están interpretando el profundo tema de “perteneciendo a un mismo mundo y buscando juntos un hermoso sueño” y están difundiendo la clara idea de “superación, armonización y compartimiento”. Las dos Olimpiadas que China ha venido ofreciendo sucesivamente al mundo son de la misma magnificencia, pero al mismo tiempo, le han traído otra inspiración y conmoción.

De Coubertin canta que el espíritu olímpico es una escuela donde se cultivan sentimientos y pensamientos nobles y almas inocentes. En las canchas de los Juegos Paraolímpicos, las inolvidables escenas de “superación” dejan percibir más fuertemente a todos los participantes y espectadores el estremecimiento y la fuerza que moldean sentimientos y limpian almas. Las exclamaciones lanzadas por los deportistas minusválidos al llegar a la meta tras una ardua lucha por entre las aguas y los gritos dados por un deportista con parálisis cerebral cuando, acostado en una cama, levanta con sus dos brazos la barra con pesas, muestran claramente su intrepidez ante los defectos físicos y su superación fisiológica alcanzada con mayores esfuerzos que las personas normales en el desafío a los límites. “Yo no puedo seleccionar el destino, pero sí la actitud hacia el destino”, “la tragedia no sucede por no alcanzar la meta, sino por no tener meta”: Estos adagios de los deportistas minusválidos muestran claramente su superación mental que rompe las discriminaciones y prejuicios y anhela la participación igual en la sociedad. Su vida ofrece brillantes colores al hacer esfuerzos incansables por superarse y buscar distinguidos éxitos, lo que significa una superación espiritual más brillante que una medalla de oro, más conmovedor y más alentador para la marcha hacia adelante.

La minusvalidez es un precio social que inevitablemente paga la humanidad en el proceso de su desarrollo. En el mundo de hoy hay unos 650 millones de minusválidos. La Paraolimpiada que con sonrisa y con una magnitud sin precedentes recibe a los amigos provenientes de los cinco continentes, hablando precisamente, es un grandioso encuentro deportivo de la humanidad en un sentido más completo. La “armonización” no sólo marca otra grandiosa confluencia del espíritu olímpico con la brillante civilización china, sino que muestra destacadamente el profundo contenido humanista de la integración armoniosa de los minusválidos y los sanos y de su marcha conjunta hacia adelante. Dentro y fuera de las canchas, los “anillos de sonrisa” en las muñecas de los voluntarios transmiten silenciosamente la comprensión, amistad y bondad, el sonoro término chino “加油”(ánimo) ha llegado a ser un lenguaje internacional. Un periodista canadiense comenta: “China está abrazando al mundo entero; todos y cada uno vuelven a ganar en la gran familia olímpica la sincera sonrisa y respeto.” La difusión de la idea de “armonización” despertará una más profunda comprensión y doble apreciación de la vida y concentrará una poderosa fuerza impulsora de la paz y progreso, coexistencia en armonía y desarrollo armonioso del mundo.

La Paraolimpiada proporciona un inmenso espacio a los minusválidos para hacer realidad su sueño y su esperanza. Los minusválidos, al igual que las personas sanas, buscan la materialización del hermoso sueño y del valor de la vida. La Paraolimpiada de Beijing aboga por el concepto de “compartimieto”, emitiendo la idea del compartimiento de los frutos de la civilización por parte de los minusválidos y el deseo común de crear un mejor futuro para la humanidad. El comportamiento sobresaliente de los minusválidos en las competiciones deportivas y sus éxitos orgullosos logrados en otros terrenos, atestiguan irrefutablemente que ellos también escriben la historia y son dueños que crean la historia. Desarrollar el espíritu humanitario, continuar la causa de los minusválidos; comprender, respetar y ayudar a los minusválidos, grupo de personas que necesitan más atención y protección sociales, constituyen señales importantes de la civilización y progreso sociales, y también nobles responsabilidades de la comunidad internacional. Un artículo de un sitio web extranjero dice: “La Paraolimpiada de Beijing muestra los enormes y eficientes esfuerzos de China por buscar con colectivismo el ideal de armonía y compartimiento”. El “Premio de Derechos Humanos de la ONU”, el “Premio Especial de Minusválidos de la ONU para la Década” y el “Premio de Mensajero de la Paz de la ONU” registran los fuertes pasos dados por China al impulsar la causa de los minusválidos y llevar a la práctica la idea de “compartimiento”.

El otoño es la temporada de cosecha y también la temporada de siembra. La mayor alegría por una abundante cosecha pertenece a los sembradores. (Pueblo en Línea)
09/09/2008

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