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LONDRES 2012: Clavados acaparan medallas en historia olímpica mexicana

Actualizado a las 31/07/2012 - 15:42
LONDRES, 30 jul (Xinhua) -- La medalla de plata conseguida hoy por los mexicanos Iván García y Germán Sánchez, en la prueba de clavados sincronizados plataforma de 10 metros, pone a esta disciplina en la segunda más redituable para México en la historia de los Juegos Olímpicos, sólo una menos que en boxeo.
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Por Raúl Vilchis

LONDRES, 30 jul (Xinhua) -- La medalla de plata conseguida hoy por los mexicanos Iván García y Germán Sánchez, en la prueba de clavados sincronizados plataforma de 10 metros, pone a esta disciplina en la segunda más redituable para México en la historia de los Juegos Olímpicos, sólo una menos que en boxeo.

Los clavados se traducen para la historia olímpica de México en 11 medallas, una de oro, seis de plata y cuatro de bronce, de las 55 en total que ha conseguido el país (12 de oro, 18 de plata y 25 de bronce) desde su primera participación, en París 1900.

Pero ¿cómo explicar el éxito de los clavados en México? Una disciplina que requiere de un gran valor, temple, fuerza y disciplina para que alguien pueda ser perfectamente estético mientras vuela 10 metros o se impulsa desde el trampolín de tres metros.

La escuela mexicana de clavados en las justas olímpicas se remonta al legendario Joaquín Capilla, único mexicano en ganar los tres metales olímpicos, un oro, una plata y dos bronces, y el único en repetir triunfos, consecutivamente, en tres justas olímpicas.

Capilla ganó bronce en Londres 1948, en plataforma; plata en plataforma en Helsinki 1952; oro en Melbourne 1956 y bronce en trampolín en esa justa.

Ahí surgió la admiración por el primer súper atleta mexicano, o por lo menos el más productivo en las justas cuatrianuales.

Después se pueden repasar las páginas gloriosas de Juan Botella, en Roma 1960; Alvaro Glaxiola, en México 1968; Carlos Girón, en Moscú 1980; Jesús Mena, en Seúl 1988; Fernando Platas, en Sidney 2000, y Paola Espinosa y Tatiana Ortiz, en Beijing 2008.

Estos éxitos han alimentado, sin duda, una afición por ese deporte en México.

Hace unos días, en una charla con Xinhua, el entrenador Jorge Rueda, creador de la escuela mexicana de clavados y forjador de medallistas olímpicos como Girón, Mena y Platas, dijo que México siempre tiene posibilidades en los clavados porque de las disciplinas acuáticas es a la que más dinero destina la Federación Mexicana de Natación.

Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Australia, países de la elite de la natación, destinan gran parte de su inversión a la natación de velocidad y si les sobra lo invierten a los clavados.

China es una excepción, una potencia que destina el mismo dinero para desarrollar todos los deportes por igual.

Con ello, México no tiene que pelear por las medallas con los países que históricamente dominan el medallero olímpico y, en general, las disciplinas deportivas.

Sus rivales históricos en la fosa de clavados son Rusia, Canadá y China, país este último que en los últimos 12 años ejerce una absoluta hegemonía.

Otro factor son la fisionomía mexicana, compacta, pero muy fuerte, algo que se necesita para adentrarse en el agua de una manera limpia.

El éxito de los mexicanos en los clavados es por una apuesta histórica, a la que le invierte más dinero y en la que ha construido una tradición y afición alrededor de ella.

Muestra de ello es que desde hace seis años el país alberga por lo menos una de las fechas de la Serie Mundial, temporada que se disputa a lo largo del año para definir al mejor clavadista.

Y para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 envió un equipo de ocho nadadores que a lo más que aspiran es a mejorar sus marcas personales, contrario a los 10 clavadistas mexicanos que buscan en el Centro Acuático de Londres colgarse una medalla, la primera de las cuales ya cayó.

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