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1969-1979: LAS TRES MUDANZAS DE MI FAMILIA
Con una situación geográfica muy ventajosa, Singapur, Corea del Sur, la región china de Hong Kong y la provincia china de Taiwán, llamados más tarde los "Cuatro Tigres Asiáticos", comenzaron a adoptar políticas económicas orientadas a la exportación, lo que impulsó su rápido crecimiento.
Cho Kyung-hee, profesora de la Open Cyber University de Corea del Sur, nació en la pequeña ciudad costera de Masan en 1960. Vivió en tres ciudades durante su infancia, y recuerda que las tres mudanzas de su familia está relacionadas con el proceso de desarrollo de su país.
Era muy difícil encontrar trabajo en la Corea del Sur de entonces, cuya economía había quedado devastada por la Guerra de Corea. Después de estar desempleado durante tres años, el padre de Cho finalmente encontró trabajo en la fábrica de pieles de la ciudad. Pero en busca de un futuro mejor, su familia tuvo que mudarse desde Masan hasta la ciudad de Pusan, en el sur del país, y Cho se quedó viviendo con su abuela.
Después de hacerse con el poder en un golpe de estado, Park Chung-hee, presidente de Corea del Sur entre 1963 y 1979, comenzó a dar prioridad al desarrollo económico del país, centrándose en reforzar la industria ligera y en aumentar las exportaciones. El primer plan quinquenal económico del país comenzó durante su presidencia.
"Me sentí abandonada como una huérfana cuando me tuve que quedar en Masan con mi abuela mientras mis padres se llevaron a mi hermana menor", recuerda. Sin embargo, la verdad era que su padre no podía mantener a tantos miembros de la familia en Pusan.
En 1968, su familia tuvo que mudarse por segunda vez, desde Pusan a la ciudad de Daejeon, también debido a motivos laborales del padre. Cho pudo finalmente reunirse con sus padres y hermanas.
Con la ejecución de los segundo, tercero y cuarto planes económicos quinquenales desde 1967 hasta finales de la década de 1970, Corea del Sur logró una impresionante tasa de crecimiento económico y un rápido proceso de industrialización. Pero a pesar de estos flamantes logros, las diferencias del desarrollo entre los diversos sectores industriales y las diferentes regiones se hicieron más manifiestas.
"Mi padre tenía que trabajar mucho más, día y noche, días laborables y fines de semana", afirma. "Iba a trabajar cada mañana antes de que nos levantásemos y volvía después de que nos hubiéramos acostado. Para nosotras, era como un hombre invisible que no podíamos ver."
Durante ese periodo, el nivel de vida de los surcoreanos era aún relativamente bajo. "A principios de los '70, mi país aún no podía producir suficiente arroz, trigo y alubias", recuerda Cho, afirmando que "incluso una fritanga nos hacía la boca agua. La leche en polvo y el pan que enviaba Estados Unidos era un premio increíble para los niños en la escuela. Los niños que recibían estos premios los guardaban cuidadosamente para compartirlos con sus hermanos."
Cuando terminó la década de 1970, el producto nacional bruto de Corea del Sur había aumentado a una tasa anual del 10 por ciento. Las condiciones financieras de la empresa en la que trabajaba el padre de Cho habían mejorado mucho, y él mismo había ascendido, lo que mejoró además las condiciones de vida de la familia.
La tercera vez que la familia de Cho se mudó, desde Daejeon a Seúl esta vez, fue pensando en la educación de las niñas. "La calidad de la educación era incomparable entre Seúl y Daejeon. Por ello, mi madre me llevó a Seúl a estudiar junto con otras tres niñas, mientras mi padre se quedó en su empresa en Daejeon", afirmó.
"Tuve suerte de vivir en una época en la que el nivel económico de mi país creció a un nivel sin precedentes. Pudimos disfrutar de un mejor nivel de vida y pude continuar mis estudios hasta que me licencié en la Universidad de Corea. Si no, al ser mujer, podría haberme casado y convertido en ama de casa después de graduarme en la escuela secundaria", declaró.
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