Niña afgana asiste a escuela con esperanzas en el futuro (4) |
|
[1] [2] [3] [4] "Mi meta principal y más importante es convertirme en médica y atender a los pacientes pobres de este país destrozado por la guerra", susurró Ayesha, una niña de 13 años de edad.
La ambiciosa estudiante de séptimo grado de la escuela Ayesha Dulani para niñas en la capital de Afganistán, Kabul, tomó la decisión cuando se enteró de que niñas pobres de una escuela resultaron gravemente heridas por un ataque de ácido del Talibán en noviembre de 2009.
Ella forma parte del grupo de 10 niños de todo el mundo seleccionados por su valor, conciencia ecológica y por sus esfuerzos en pro de la educación.
La selección es parte de una campaña mundial lanzada por la Agencia de Noticias Xinhua y por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para conmemorar el vigésimo aniversario de la adopción de la Convención sobre los Derechos de los Niños por la ONU el 20 de noviembre de 1989.
"Quiero dedicar mi vida a servir a los pobres y a las mujeres y niños enfermos. Iría a sus casas en las áreas rurales para brindar atención médica a los necesitados", dijo la niña.
Los militantes antigubernamentales en Afganistán continúan enfrentando los esfuerzos gubernamentales para reconstruir el país, y sus blancos incluyen maestros, estudiantes e instituciones educativas.
Más de 630 escuelas, en su mayoría en la región sur, un semillero de militantes del Talibán, han sido cerradas por incidentes de seguridad, lo que ha dejado a más de 170.000 niños sin escuela.
Además, en los meses pasados los militantes han empezado a lanzar ataques en la región septentrional relativamente pacífica y a advertir a los padres que ya no envíen a los niños a instituciones de educación.
Los afganos, especialmente las mujeres, han sufrido enormemente a causa de la guerra y de la lucha civil en las tres décadas pasadas.
Además de la miseria provocada por la guerra, las niñas y mujeres afganas, particularmente las de las áreas rurales, son casadas a la fuerza o aún siendo menores de edad, enfrentan violencia doméstica y se les priva de la educación debido a las tradiciones tribales.
Cerca de 86 por ciento de las mujeres en las áreas rurales de Afganistán son analfabetas y una mujer que necesite atención médica tiene que caminar horas o incluso días con un pariente para ver a un médico.
Aysha dijo que sus maestros comentaron que 129 de cada 1.000 niños siguen muriendo durante o después de nacer y que Afganistán tiene uno de los índices de mortalidad materna más altos del mundo, ya que cerca de 1.800 mujeres mueren por cada 100.000 nacimientos vivos.
Aún queda un largo camino por recorrer. Sin embargo, la situación ha mejorado enormemente y los servicios de salud están disponibles para 85 por ciento de los afganos, muy por arriba de sólo 9 por ciento cuando gobernaba el Talibán en 2001. El índice de mortalidad infantil ha bajado de 257 a 191 por cada mil, dijo el vocero del Ministerio de Salud Pública, Ahmad Farid Raid.
En lugar de asistir a la escuela, más de 40.000 niños de la calle de las ciudades afganas buscan empleo para apoyar a sus familias necesitadas.
No obstante, el número de niños que asisten a la escuela es 14 veces superior que bajo el régimen talibanés de seis años, que cayó a fines de 2001.
Aysha, quien tiene optimismo en el futuro, cree que su patria se ha estado recuperando gradualmente y que la reconstrucción está en progreso, aunque a un ritmo lento.(Xinhua) 18/11/2009
[1] [2] [3] [4]
|