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LONDRES 2012: Una selección mexicana de fútbol olímpica y campeona

Actualizado a las 12/08/2012 - 15:28
LONDRES, 11 ago (Xinhua) -- México es campeón olímpico en fútbol en Londres 2012, la proeza que le faltaba al deporte mexicano que no tenía un éxito tan rotundo en una disciplina de conjunto en la historia de los Juegos Olímpicos.
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Por Raúl Vilchis

LONDRES, 11 ago (Xinhua) -- México es campeón olímpico en fútbol en Londres 2012, la proeza que le faltaba al deporte mexicano que no tenía un éxito tan rotundo en una disciplina de conjunto en la historia de los Juegos Olímpicos.

Lo hizo ante un Brasil sin angel, áspero, recio y con menos dicha que evitó ese juego perfecto que distinguió a México en la grama del Estadio de Wembley, sitio que parece mágico para los mexicanos porque fue aquí donde Humberto Mariles logró el primer oro olímpico para el país en las pruebas ecuestres, salto individual, en 1948.

Los goles de Oribe Peralta que quedan para la eternidad se cantaron como un "do de pecho" que inició muy temprano a los 30 segundos de iniciado el encuentro y se alargó al 75.

La victoria fue contundente, aunque tuvo sus estremecedoras angustias en los minutos finales, en el minuto 91, en la prórroga, cuando Brasil acortó distancias para dejar el marcador 2-1 por conducto de Oscar.

El triunfo de México es un canto a la alegría, la que despierta en el ganador esta fiesta pagana que es el fútbol, este juego que en el país latinoamericano desertiza las calles, congela algunas penas y lleva de la rutina al olvido.

El "tricolor" mexicano logró con esta épica corona una inyección de universalidad, o por lo menos se confirma en el mapa futbolístico de los ganadores que comenzó con los trofeos de los mundiales Sub 17 obtenidos en 2005 y 2011.

El sello de las individualidades fue la maldición del pentacampeón mundial en la final de Londres, con sus grandes figuras, Neymar, Pato, Oscar, Hulk y Marcelo, quienes no pudieron colgarse el oro olímpico, meta que han buscado sin éxito en tres ocasiones.

México superó uno a uno cada examen para llegar a lo más alto del podium. Tuvo un inicio lleno de dudas con el empate sin goles ante Corea del Sur, pero conforme avanzó el torneo México fraguó aquel popular dicho dentro del campo de juego: "ninguno es tan bueno como todos juntos".

La estrategia de México fue una apuesta por la conjunción, la personalidad dentro de la cancha que interpuso en la primera persona al pase y la circulación del balón que es más rápido en el césped inglés.

El equipo de Luis Fernando Tena afinó su fútbol conforme trancurrió el torneo, tras las interrogantes que dejó ante Corea del Sur, vino un 2-0 frente a Gabón y el cierre sencillo de 1-0 frente a Suiza para concretar el primer puesto de su grupo.

En los cuartos de final, sufrió contra Senegal, al que se impuso en tiempos extra 4-2.

Aquella fue una gran lección para México, que encontró su juego bajo presión porque desde entonces, los últimos dos partidos se dio cuenta que no habría peligro mientras fuera dueño del balón.

Contra Japón salió con esa consigna, adueñarse de la pelota y ser explosivo a la hora de atacar. La sorpresa, el guión inesperado e improvisado al ataque, lo sacó victorioso frente a Japón con un 2-0 que era entonces histórico porque por primera vez México disputó una final de fútbol en Juegos Olímpicos.

Su estreno en la final olímpica también llegó acompañada con la ilusión de la medalla de oro, ahora realidad que se suma a las tres de plata y dos de bronce que México suma en la fiesta olímpica de Londres 2012.

El triunfo de México es así una cumbre colosal, una proeza como ninguna, casi utópica hace no muchos años, cuando se le acusaba a este país de monocultivar futbolistas a los que en conjunto sólo se les contaba un goteo de frustraciones, incluso a esta selección que hace un año exactamente fue el último lugar de la Copa América Argentina 2011.

Ahora todo parece distinto, México es campeón olímpico y la proeza se cumplió.

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