El entierro de personas muertas a causa de sida (Sindrome de Inmunodeficiencia Adquirida) desató una polémica en la frontera común entre Uruguay y Brasil.
El municipio uruguayo de Rivera, en la frontera con la ciudad gaúcha Santana do Livramento, ordena que el cuerpo de un enfermo muerto por sida sea envuelto en bolsas de plástico y exige ataúdes revestidos en zinc y lacrados para su velatorio y entierro, según información emitida hoy desde Brasil.
La práctica generó protestas de entidades vinculadas a los derechos humanos y allegados a las víctimas que no tienen acceso a los 3,700 dólares que cuesta el procedimiento, según información difundida este martes en Montevideo.
En virtud de los costos, la alternativa es enterrar los cadáveres en ataúdes en la tierra, revestidos con cal (que desintegra el cuerpo) para evitar supuestas contaminaciones. El lugar, además, está separado del resto por paredes.
"Lo que pasa en Rivera es medieval. Con todas las informaciones que existen hoy sobre el sida es necesario decir que la medida es infundada. Se trata de discriminación pura", dijo la presidenta de la Red Uruguaya de Personas Portadoras de VIH, Laura Pérez.
La prefectura de Rivera, ciudad con 80,000 habitantes y administrada por Tabaré Viera (del Partido Colorado) abrió fosas de un metro por dos, con un metro y medio de profundidad, donde hay unos 60 cuerpos, la mayoría víctimas de sida.
El cementerio, ubicado a siete kilómetros de la ciudad, es uno de los dos que pertenecen al municipio. El otro es el Cementerio Central, donde no pueden ingresar los muertos por VIH porque no hay un lugar destinado a esas personas.
La medida, criticada por médicos y entidades dedicadas a la lucha contra el sida, se acoge al decreto 2,086/93, que establece el aislamiento de los cuerpos.
En la entrada al terreno del cementerio reservado a las víctimas de sida se muestra una placa que alerta al público que se encuntra en una "zona epidémica" y otra destinada a niños y adolescentes, que dice "Prohibida la entrada de menores".
El concejal (del Encuentro Progresista), Rubenson Silva, tomó como bandera intentar cambiar la ley, sobre la que ya pesa un pedido de modificación formalizado por el Ministerio de Salud.
Sin embargo especialistas sostienen que la norma puede ser mal interpretada, debido a que alude a la fiebre amarilla y el cólera. (Xinhua)
16/03/2005