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La primera cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) concluyó el 30 con el ambicioso compromiso de convertirse en una zona de unidad y libre comercio, pero las discrepancias estuvieron más que evidentes.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, estuvo a punto de no firmar la declaración final y el mandatario de Argentina, Néstor Kirchner, se marchó de Brasilia y regresó a su país antes de la sesión inaugural.
Los únicos asistentes a la cumbre fueron los presidentes Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; Eduardo Rodríguez, de Bolivia; Ricardo Lagos, de Chile; Alfredo Palacio, de Ecuador; Nicanor Duarte, de Paraguay; Alejandro Toledo, de Perú y Hugo Chávez, de Venezuela.
Las ausencias de los mandatarios de Colombia, Uruguay, Surinam y Guayana, así como de Argentina, muestran las diferencias entre los países, a pesar de los discursos pletóricos de palabras como unidad e integración.
A pesar de las discrepancias, varios mandarios se mostraron optimistas hacia la consolidación de la Comunidad Sudamericana de Naciones y recordaron que la Unión Europea tuvo tropiezos al inicio de su conformación hace 50 años.
En el discurso de clausura, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, solicitó al presidente Chávez paciencia y criticó de manera indirecta a Kirchner por no participar en la cumbre.
Por la mañana, Da Silva había pedido a los gobernantes sudamericanos menos retórica y más acción.
El presidente de Perú, Alejandro Toledo, dijo que el desarrollo de América del Sur necesita inversiones para la integración física, o sea en carreteras, ferrocarriles, infraestructura energética y telecomunicaciones. Toledo entregó a Da Silva la secretaría temporal de la CSN.
Da Silva recordó que aunque el comercio en la zona creció el año pasado 25 por ciento a 85 mil millones de dólares, en la región persisten graves problemas sociales no resueltos, en referencia a la pobreza y el hambre.
En su declaración final, los 12 países de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) se fijaron la meta de avanzar en forma gradual hacia una zona de libre comercio, pero no precisaron la fecha para alcanzarla.
En el texto, los gobernantes consideraron necesario primero una convergencia económica y una mayor complementación entre los países de la región, auxiliada con una mayor integración física. Los mandatarios también acordaron un plan de acción.
Chávez exhibió su disgusto hacia un libre comercio regional con sello neoliberalista, como propugnan Chile y Brasil. El grueso de naciones rechazó de manera implícita la pretensión de Brasil de asumir el papel de líder político de la región.
Los gobernantes de la Comunidad Sudamericana de Naciones se pronunciaron por una reducción de las asimetrías regionales con vistas al crecimiento económico y la concertación del libre comercio en América del Sur.
Entre los logros de la cumbre, los presidentes Ricardo Lagos, de Chile, y Eduardo Rodríguez, de Bolivia, acordaron en Brasilia la próxima firma un pacto de profundización comercial y la eliminación inmediata de pasaportes para turistas de ambos países.
Los convenios adquieren relevancia como señales de distensión resulantes de una distensión resultante de la cumbre, pues Chile y Bolivia carecen de relaciones diplomáticas desde 1978 debido a una disputa territorial.
En otros aspectos internacionales, los mandatarios sudamericanos acordaron la ampliación de los vínculos de la CSN con los países árabes y Africa.
Los gobernantes dijeron que instruirán a los países de la "troica" de la CSN para que emprendan las consultas tendentes a una cumbre con la Unión Africana.
La "troica" de la CSN está integrada por el país que organizó la anterior reunión del bloque, el de la actual cumbre y el que realizará la próxima. En el caso son Perú, Brasil y Bolivia.
La CSN, creada en diciembre pasado, está integrada por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Guayana y Surinam. (Xinhua)
04/10/2005