El levantamiento de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México es una "pésima señal", lo cual no habla bien de un gobierno democrático y de un país "que se precia ser de migrantes".
Así lo señaló hoy el presidente mexicano Vicente Fox, al referirse a la ley aprobada este viernes por diputados estadounidenses que endurece la política migratoria y autoriza la construcción de muros en los más de tres mil kilómetros de frontera común con México.
Otras de las medidas adoptadas en la controvertida ley es el reconocimiento de delito en el ingreso ilegal a Estados Unidos, por lo que los inmigrantes que se encuentren en esa condición serían encarcelados en lugar de deportados.
El mandatario destacó la contribución que los trabajadores mexicanos hacen a la economía en ese país y reprobó que en pleno siglo XXI se construyan muros entre naciones vecinas, "hermanas" y socios comerciales.
Los inmigrantes mexicanos representan una de las pricipales fuentes de divisas para el país. Al término de 2005 se espera que aporten unos 200 mil millones de dólares en remesas.
A diferencia de la política migratoria adoptada por Estados Unidos, el gobierno de México no levanta muros para detener la migración de los más de 250 mil ciudadanos centroamericanos que cada año cruzan la frontera por un trabajo temporal en el sureste mexicano, sentenció Fox.
"Los muros quedaron en el siglo pasado", fueron derribados por la propia ciudadanía en busca de la libertad y la democracia, añadió Fox, quien reprochó además que México es el principal comprador de productos y servicios de Estados Unidos, más que "Italia, Francia, España y Alemania" juntos.(Xinhua)
19/12/2005