Unas 70,5 millones de mexicanos podrán votar el próximo 2 de julio para elegir a la persona que sustituirá a Vicente Fox en la Presidencia de México, pero las últimas encuestas de intención de voto muestran que la competencia será muy cerrada entre dos candidatos principales.
Las encuestas publicadas el 23 de junio, último día para poder hacerlo, mostraron que el ex alcalde de la Ciudad de México, el centroizquierdista Andrés Manuel López Obrador, tenía una ligera ventaja sobre el conservador Felipe Calderón, el candidato de Fox.
Cinco sondeos fueron exhibidos ese día en diarios y en la televisión, para mostrar en tres de los casos la ventaja de López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), con entre uno y tres puntos porcentuales.
Consulta Mitofsky, una de las principales empresas encuestadoras, dio a López Obrador el 36 por ciento de las preferencias, por delante de Calderón -del Partido Acción Nacional (PAN)- con 33 por ciento, y Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con 27 por ciento.
Además de la Presidencia, en las elecciones se renovarán los 500 diputados y 128 senadores que integran el Congreso, cuatro gobernadores y más de 100 alcaldes.
La encuestadora dijo que para la Cámara de Diputados, las intenciones de voto otorgan de 169 a 193 escaños al PAN, de 145 a 169 al PRI y de 144 a 168 al PRD.
En el Senado, el PRI tendría de 42 a 52 asientos, el PAN de 37 a 47, y el PRD de 33 a 43 curules.
La consulta tiene un margen de error de 5 por ciento.
El diario "El Universal" también dio la victoria a López Obrador, con 36 por ciento, por delante de Calderón con 34 por ciento y Madrazo con 26 puntos porcentuales.
Los candidatos de los partidos pequeños, Patricia Mercado, de Alternativa, y Roberto Campa de Nueva Alianza, quedaron muy lejos, con 3 por ciento y 1 por ciento, respectivamente, en un estudio con margen de error de 2,9 por ciento.
El diario "Reforma", de derecha, habló de un empate técnico, y prácticamente repitió los resultados anteriores: López Obrador 36 por ciento, Calderón 34 y Madrazo 25 por ciento.
Sin embargo, precisó que todavía hay un 12 por ciento del electorado indeciso que podría inclinar la balanza.
"La Crónica", un diario que según analistas está financiado por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, colocó a Calderón y a López Obrador en un empate de 34 por ciento, y a Madrazo en 26 por ciento.
El mismo día del cierre de las campañas electorales, el viernes pasado, observadores electorales mexicanos apoyados por la Organización de las Naciones Unidas denunciaron que funcionarios públicos y líderes religiosos están presionando en forma indebida a los votantes potenciales.
Lourdes Morales, dirigente de la Academia Mexicana para el Derecho, la Educación y la Cultura (AMDEC), presentó un diagnóstico sobre el proceso electoral, y dijo que funcionarios públicos, especialmente de los estados y municipios, están presionando a los ciudadanos para que voten por determinados candidatos.
Otro organismo de observación electoral, Alianza Cívica, dijo que "vemos que en muchas regiones se utilizan los programas sociales de los gobiernos para tratar de influir sobre los potenciales votantes y se ofrece dinero y electrodomésticos a cambio de asegurar el apoyo a los candidatos".
Por su parte, el dirigente de la Fundación Movimiento por la Certidumbre (Moce), Enrique Vega, dijo que religiosos católicos y de otras confesiones están haciendo proselitismo político en el estado de Jalisco (occidente) y en otras regiones.
Las autoridades electorales mexicanas han advertido a los funcionarios, y al propio presidente Fox, que no pueden utilizar las obras públicas y los programas de gobierno para influir en el voto de los ciudadanos.
Las campañas electorales se han caracterizado principalmente por una fuerte pugna contra López Obrador y su partido, a los que han acusado de corrupción y de varios delitos y hasta de ser "un peligro para México".
Analistas han comentado que en realidad se trata de una lucha entre dos formas de gobierno: la que propone Calderón, que significa continuar con el estilo foxista neoliberal que provocó grandes decepciones en los mexicanos, y la de López Obrador, que quiere un cambio político-económico para beneficiar "primero a los pobres".(xinhua)
26/06/2006