El proceso de paz entre el gobierno y los grupos paramilitares de Colombia ha sufrido un revés después de que las últimas informaciones apuntaran que el que fuera el máximo jefe de la organización rebelde, Carlos Castaño, resultó asesinado en 2004 en un complot preparado por su hermano Vicente Castaño, en paradero desconocido.
Según la Fiscalía General, las investigaciones indican que Carlos Castaño, considerado como desaparecido desde abril de 2004, fue asesinado en una emboscada preparada por su hermano Vicente Castaño, con el aparente respaldo de varios jefes de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Según el vicefiscal general, Jorge Otálora, las declaraciones de algunas personas llevaron a las autoridades a iniciar la búsqueda de los restos de Carlos Castaño, que supuestamente está enterrado en una fosa en el noroeste del país.
"Todo indica a que Carlos Castaño está muerto. Hay testigos visuales que han dado esa versión. Es difícil establecer los móviles del crimen, pero sí que la orden fue impartida por Vicente Castaño", afirmó Otálora.
Carlos Castaño desapareció el 16 de abril de 2004 cerca de la población de San Pedro de Urabá, en el noroccidental departamento de Antioquia, donde quedó atrapado en una emboscada.
Otálora dijo que la Fiscalía recibió el testimonio de cinco personas que aseguran que Carlos Castaño fue asesinado por órdenes de su hermano Vicente, al parecer porque la cúpula de mando de las AUC se había enterado de que tenía planes de entregarse a Estados Unidos y delatar a varios compañeros que se dedicaban al narcotráfico.
La Fiscalía expidió ocho órdenes de captura por este hecho, de las que sólo seis se han cumplido.
Los testigos relataron que el encargado de matar al jefe de las AUC fue el jefe de seguridad de Vicente Castaño, Jesús Roldán, conocido con el alias de "Monoleche", quien le hizo varios disparos a corta distancia después de revelarle que cumplía órdenes de su hermano por los planes que tenía de entregarse.
Roldán se presentó hoy a las autoridades en la población de Amalfi y de inmediato fue trasladado a un centro de reclusión donde están concentrados varios de los principales jefes de las AUC, en la localidad de La Ceja, en Antioquía.
El vicefiscal anuncia que contra Vicente Castaño fue expedida una orden de captura por este hecho y que ya está siendo buscado en diversos lugares del país.
Veinte integrantes de la cúpula de mando de las AUC se han entregado o han sido arrestados por la Policía desde la semana pasada, a raíz de una petición del presidente Alvaro Uribe para que los portavoces de los paramilitares que se han desmovilizado permanezcan en lugares especiales de reclusión en el marco del proceso de paz.
La presidenta del Congreso, Dilian Francisca Toro, reveló hoy que uno de los líderes de las AUC que está en la clandestinidad, conocido con el alias de "Jorge 40", le envió una carta para pedirle que una comisión parlamentaria intermedie ante las autoridades para concretar su entrega.
Toro señaló que desconoce si la eventual intervención de la célula del Congreso serviría sólo para la entrega de "Jorge 40", o también para la de otros paramilitares.
Según el vicefiscal Otálora, si Castaño es capturado será conducido a una prisión ordinaria, aunque también es posible que sea trasladado a un lugar especial dispuesto por el gobierno dentro del proceso de paz.
El ministro del Interior y Justicia, Carlos Holguín, conminó a Castaño a entregarse lo más pronto posible, so pena de perder los beneficios contemplados en la ley de justicia y paz aprobada por el Congreso para facilitar las conversaciones con los paramilitares.
Los 20 jefes de las AUC que permanecen en la casa-prisión de La Ceja pidieron hoy a la misión de la Organización de Estados Unidos (OEA), encargada de un seguimiento al proceso de paz, que verifique las condiciones en que se encuentran, con el objetivo de acabar con las especulaciones sobre los supuestos lujos de los que estarían disfrutando algunos de los presos.
El proceso de paz entre el gobierno y los grupos paramilitares de ultraderecha deja como resultado en los dos últimos años la desmovilización y desarme de más de 31.000 miembros.
El presidente Uribe conminó la semana pasada a los principales jefes de esos grupos a presentarse para ser recluidos en sitios especiales bajo custodia policial, a raíz de las críticas recibidas por su libre movilización con numerosos escoltas en medio de las conversaciones.
Los grupos paramilitares aparecieron en los años 80 bajo la financiación de hacendados y ganaderos del norte del país, que se armaron para protegerse de los ataques guerrilleros, pero después se convirtieron en poderosas organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.(xinhua)
25/08/2006