En una carta escrita por Augusto Pinochet el año 2000, cuando regresó a Chile tras su detención en Londres, éste reconoce que "mi destino es un tipo de destierro y soledad que jamás hubiera pensado y menos deseado".
La carta, que estuvo guardada durante dos años en la caja fuerte de la Fundación Pinochet, fue abierta el miércoles por Hernán Guiloff, presidente de la institución, y dada a conocer públicamente este domingo por un diario de circulación nacional.
En el "Mensaje a mis compatriotas para ser difundido a mi fallecimiento", el ex dictador justifica los excesos cometidos en su régimen (1973-1990), por "la extrema gravedad de la amenaza" que se enmarcaba dentro del contexto de la Guerra Fría.
El ex comandante en jefe del Ejército chileno descarta que las violaciones a los derechos humanos constituyeran "un plan institucional", pues "en muchas muertes habidas y en los desaparecimientos de cuerpos es muy posible que no se logre jamás un conocimiento acabado del cómo o del por qué ocurrieron".
El fallecido militar sostiene que deseaba no haber realizado "la acción del 11 de septiembre de 1973", con que derrocó al presidente Salvador Allende, y que cómo me gustaría andar en las calles saludando, consolando, ayudando! Pero "mi destino es un tipo de destierro y soledad que jamás hubiera pensado y menos deseado".
En el final de su carta póstuma, Pinochet dice que se siente orgulloso de "la enorme acción que hubo que realizar para impedir que el marxismo-leninismo alcanzara el poder total, y para que mi entrañable Patria fuera una gran nación, como fue el lema que desde el principio inspiró a la Junta de Gobierno".
"De eso nunca dudaré, sin una pizca de vacilación. De repetirse la experiencia hubiere deseado, sin embargo, mayor sabiduría", remata Pinochet en la carta, que sus más cercanos partidarios y ex colaboradores esperan exhibir en un proyectado museo.(xinhua)
25/12/2006