|
Por Ricardo T. Rivas
La candidata presidencial oficialista Cristina Fernández fincó su triunfo en los comicios del domingo en Argentina en la aprobación de los electores al rumbo del gobierno saliente.
Una buena parte de la sociedad ratificó con el voto a favor de Cristina el la gestión política y económica de su esposo, el mandatario Néstor Kirchner.
Fernández, de 54 años y del oficialista Frente Para la Victoria, sucederá a su marido el 10 de diciembre para un periodo de cuatro años después de que ganara los comicios con al menos 43 por ciento de los votos.
Desde el estallido de la crisis política y económica de finales de 2001, los gobiernos siguientes dieron prelación a la gobernabilidad y la previsibilidad económica en el país sudamericano.
Cristina Fernández quizá reconoce en la intimidad que el electorado no votó por ella sino por su marido, a quien diversos sectores le reconocen la reflotación de la economía del país.
Fernández casi nada recorrió el país durante la campaña con su mensaje que no existió y descansó nerviosamente en las acciones proselitistas a su favor emprendidas por Kirchner.
Los ocho millones de argentinos que votaron por Cristina Fernández representan casi un tercio de los electores y un cuarto de la población del país sudamericano.
La asistencia el domingo del 74 por ciento de los electores registrada por la Dirección Nacional Electoral fue la más baja desde la de 1928, cuando alcanzó 80,85 por ciento. En la elección de Kirchner registró la segunda asisencia más baja de 78,21 por ciento.
Analistas dijeron que la baja participación de electores muestra un respaldo implícito a la gestión saliente de Kirchner, en la que la ciudadanía consideran adecuada, si bien no óptima, la marcha del país.
"Voten por Cristina que ella va a hacer un gobierno mejor que el mío, de mayor calidad institucional y en beneficio de todos los argentinos", pidió Kirchner a los argentinos antes de los comicios.
Analistas también dijeron que la victoria de Cristina Fernández supone la reelección de Kirchner para otros cuatro años, hasta 2011.
En el Partido Justicialista (PJ) --que continuará siendo oficialismo-- un nuevo hombre fuerte ha emergido de las urnas.
El vicepresidente Daniel Scioli ganó la gobernación de la provincia de Buenos Aires, el distrito electoral más grande de Argentina, en un resultado que remolcó votos a favor de Cristina Fernández.
Scioli captó 48 por ciento de las voluntades electorales que sobrepasaron el 43 por ciento de las de la futura mandataria. Scioli fue el candidato del justicialismo oficialista que captó más sufragios en la jornada del domingo.
En la oposición, la izquierdista Elisa "Lilita" Carrió, de la Coalición Cívica, supuso el principal desafío contra matrimonio Fernández-Kirchner. Carrió quedó en segundo lugar, un avance respecto del quinto sitio obtenido en los anteriores comicios.
El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, de la alianza Una Nación Avanzada (UNA), fue tercero.
Si concreta su victoria, Cristina Fernández se convertirá en la primera presidenta de Argentina salida de las urnas, y la segunda que ha tenido el país sudamericano.
La anterior mandataria argentina fue María Estela Martínez de Perón, quien gobernó de 1974 a 1976. Estela Martínez accedió a la presidencia tras el fallecimiento de su esposo, el mandatario Juan Domingo Perón, pues ella era vicepresidenta. (Xinhua) 30/10/2007
|