Actualizado a las 2007:11:12.09:00

Continúa cerrado aeropuerto de Quito

El aeropuerto internacional Mariscal Sucre, de Quito continuaba el sábado cerrado, tras el percance ocurrido con un avión de la compañía española Iberia.

Un Airbus 340-600 proveniente de Madrid, España, con 333 pasajeros, se salió de la pista debido a un problema durante el aterrizaje con resultado de al menos cinco heridos.

La suspensión de los vuelos en Quito hasta nuevo aviso propiciará que las operaciones de llegada y despegue se realicen en los aeropuertos de Guayaquil, ubicado a 420 kilómetros de Quito o de Latacunga, situado a 89 kilómetros de esta capital.

El avión de Iberia, según las primeras investigaciones, perdió el control en la cabecera norte de la pista, se ladeó, su ala izquierda humeó y se rompió.

Dos azafatas españolas resultaron heridas mientras ayudaban a evacuar a los pasajeros. Se trata de María Carrasco y Nieves De Miguel, que ayudaron a salir del avión a los pasajeros, pero estaban golpeadas.

Según uno de los miembros del 911, las azafatas presentan dolor en el cuello con trauma cervical. Los otros heridos de nacionalidad ecuatoriana son Cristian Herrera, Cecilia González y Melissa Ponce, de 3 años.

Todos ellos presentaban golpes de consideración, pero se encuentran fuera de peligro. Solo Melissa Ponce perdió el conocimiento, pero los médicos lograron recuperarla para hacerle una tomografía.

Todos los heridos están fuera de peligro y se mantendrán en observación, según el jefe de emergencias del hospital Metropolitano de Quito, Samuel Sánchez. Minutos antes paramédicos del Cuerpo de Bomberos alertaron que los pasajeros presentaban cuadros de histeria.

El volante de la selección ecuatoriana de fútbol, Édison Méndez, del PSV Eindhoven holandés, viajaba en el avión de Iberia.

Según el coordinador de la selección ecuatoriana, Pedro Muñoz, el volante de la Tricolor "se llevó un susto", pero salió ileso.

Unos 30 bomberos controlaron el fuego y lograron enfriar las turbinas de la aeronave. A su vez, 20 paramédicos evacuaron a los viajeros y algunos fueron trasladados al Hospital Metropolitano pues sufrieron histeria.

La Dirección de Aviación Civil (DAC) anunció la suspensión de las operaciones del aeropuerto por dos días y los vuelos se desviaron a Guayaquil.

Nerviosos y con lágrimas, pero con la alegría de estar vivos, los 333 pasajeros del avión de Iberia se encontraron con sus familiares y amigos.

Guillermo Bernal, subsecretario de Transporte Aéreo, explicó este sábado que el avión llegó y pasó normalmente toda la pista; llegó a la cabecera norte (final de la pista) y paró en la llamada "trampa de arena" (un descampado de entre 300 y 400 metros) y agregó que "el tren principal se destruyó, el ala izquierda y dos turbinas".

El percance, según la Dirección General de Aviación Civil, no provocó pérdida de vidas humanas.

La DAC activó la alarma de seguridad, que incluye el cierre del aeropuerto Mariscal Sucre, y se levantó la autorización de cierre de la pista de Guayaquil, con el objeto de que las operaciones se efectúen desde esa ciudad.

La Junta Investigadora de Accidentes abrió una indagación para determinar las causas del percance.

Se analizarán las condiciones del piloto, que no pudo ser entrevistado ayer porque se encontraba alterado, según explicó Bernal.

Según las primeras investigaciones, todo indica que explotaron dos de los neumáticos lo cual provocó que la aeronave patinara hasta enterarse en tierra la parte delantera del tren de aterrizaje.

Ultimas informaciones revelan que siete pasajeros resultaron heridos, entre los cuales una niña de tres años. (Xinhua)
12/11/2007

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