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Una vez pasada la euforia provocada por el anuncio de nuevos yacimientos de petróleo y gas, Brasil enfrenta de nuevo la rutina de los últimos meses, la insuficiencia de gas natural para atender la demanda.
Los números son tan variados como las fuentes, ya que cada una de éstas adopta referencias distintas, sin embargo algunas cifras son necesarias para situar el problema.
De acuerdo con la empresa de consultoría PSR, este año el país cuenta con una oferta firme de 55 millones de metros cúbicos diarios para satisfacer una demanda de 59,2 millones de metros cúbicos.
Para el próximo año la situación será peor, según la consultora Gas Energy. Ante una demanda de 72,5 millones de metros cúbicos, la oferta será de 69,7 millones; en 2009 la situación empeorará, con una demanda de 81,2 millones y una oferta de 77,6 millones de metros cúbicos.
La principal apuesta de la empresa estatal Petrobras para resolver la escasez de corto plazo fue la contratación de dos navíos- fábricas (y eventualmente un tercero) para regasificar gas natural licuado (GNL) importado vía marítima.
La primera de esas dos embarcaciones, destinada a operar en la bahía de Guanabara, Rio de Janeiro, llegará en mayo de 2008, mientras que la otra, destinada al puerto de Pecém, en Ceará, lo hará en mayo de 2009.
Para completar, el mercado mundial de GNL enfrenta una situación similar a la de Brasil: una demanda bastante mayor que la oferta, lo que provoca precios cada vez más altos en el mercado "spot" (fuera de los contratos de mediano o largo plazo).
De ese modo, Brasil corre el riesgo de tener las unidades regasificadoras y no disponer de GNL para utilizarlas, una vez que no ha firmado contratos de abastecimiento con los países productores ni conseguirá hacerlo en las condiciones actuales.
Mientras tanto, las industrias que dependen del gas para producir enfrentan una situación difícil: el mercado interno brasileño se está expandiendo, pero ellas saben que no podrán aumentar su producción por falta de combustible.
La situación de la industria del vidrio es particularmente delicada. En 2002, todas las empresas del sector aceptaron la propuesta de Petrobras de consumir gas natural en lugar del gasoil pesado tradicional.
Era más barato, más limpio, y aparentemente el país enfrentaba la pespectiva de disponer de cuantiosos volúmenes de gas natural, lo que permitía pensar en bajos costos por bastante tiempo.
La felicidad sólo duró cuatro años. Obligada a dirigir el gas de que dispone hacia las plantas térmicas de generación de electricidad, debido a la sequía que amenaza a las hidroeléctricas, Petrobras no vaciló en suspender el suministro.
La estatal y las empresas llegaron a un acuerdo provisorio, según el cual Petrobras cubrirá la diferencia de costo entre el gas que dejó de proporcionar y el gasoil pesado que las empresas tendrán que volver a consumir.
"Lo que es seguro es que faltará gas en el futuro próximo, si es necesario generar electricidad con él", señaló el presidente de la asociación empresarial del sector, Abividro, Lucien Belmonte.
Las empresas no podrán contar indefinidamente con la cobertura de la diferencia de costos que por ahora - y a título emergencial - les ofreció la petrolera estatal.
Tanto las empresas de consultoría especializada como Petrobras, consideran que en 2010 la situación empezará a normalizarse, con la entrada en producción de diversos yacimientos en los que se está invirtiendo ahora. (Xinhua) 12/11/2007
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