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La explotación de los nuevos yacimientos por debajo de la capa de sal, anunciados la semana pasada, empezaría por la cuenca de Espírito Santo, informó el día 13 un director de la estatal Petrobras.
De acuerdo con Almir Barbassa, director de Relaciones con Inversionistas de la empresa petrolera, tres de los pozos que identificaron la nueva estructura productiva están en esa cuenca, en los campos de Caxareu y Pirambu.
"La región presenta condiciones más favorables porque está en las proximidades de estructuras de producción ya existentes. En esas condiciones, la producción podría iniciarse antes del 2009", señaló.
Por otra parte, en las cercanías está el campo de Jubarte, donde opera con cierta ociosidad la plataforma P-34, lo que permitiría conectarla a los nuevos pozos productivos.
En la cuenca de Espírito Santo, la capa de sal está a una profundidad de 3.000 o 4.000 metros, con la ventaja de que la "lámina de agua" (profundidad del mar en el lugar) es de 1.100 metros, contra más de 2.000 en el campo de Tupi.
Esas circunstancias permitirían reducir los costos de la explotación. Barbasso admitió que el costo de los primeros pozos que llegaron debajo de la capa de sal fue de 240 millones de dólares cada uno, valor que ahora se ha reducido a 60 millones.
Aun así, eso es el doble del costo de un pozo normal, a lo que debe agregarse el costo creciente del alquiler de las sondas de perforación, debido a la demanda provocada por los altos precios internacionales del petróleo.
En el caso del campo de Tupi, en la cuenca de Santos, una dificultad adicional es la distancia a que está del continente (250 kilómetros), lo que hace mucho más compleja la logística de la explotación y retirada del producto, sea petróleo o gas. (Xinhua) 14/11/2007
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