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No estoy de acuerdo con su autodenominado nombre de fuerzas armadas populares o fuerzas armadas organizadas; lo que yo he visto es que ellos entrenan en cómo realizar secuestros. Ellos son una organización delincuencial.
Así describió Clara Rojas a la organización antigubernamental colombiana “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)” que la había retenido durante seis años, en una conferencia de prensa en la noche del día 11 (hora local) en Caracas, capital de Venezuela. En los seis años de su vida como prisionera, dijo Rojas, ella y los otros rehenes, esposados, solían hacer viajes largos y penosos en medio de la selva y, además, se preocupaban por loa aviones que aparecían en cualquier momento para realizar bombardeos.
Rojas dijo que cuando se dio cuenta de que estaba embarazada, se lo reveló primero a Ingrid Betancourt, ex candidata a la presidencia de Colombia que había sido secuestrada junto con ella. Betancourt y los otros rehenes que se enteraron de esta noticias trataron de dar aliento a Rojas, pero ella no pudo librarse de sus inquietudes.
La situación me volvió muy mal, dijo Rojas, pues estaba encinta a pesar de mi condición de rehén. ¿Acaso nacería el bebé en estas condiciones?
Rojas contó que pese a que pidió repetidas veces mandársele una doctora para atenderla en el parto, pero la que por fin apareció ante ella fue una enfermera de las “FARC”, quien, con fisonomía de campesina, le realizó con un cuchillo de mesa una operación cesárea. Como las condiciones eran pésimas, Emanuel nació con un brazo fracturado.
Emanuel padeció de fiebre negra cuando tenía sólo 11 meses, de manera que Rojas se vio obligada a separarse de él para enviarle a recibir tratamiento médico. Hasta el 31 de diciembre pasado se enteró por radio de que Emanuel se encuentra en una institución benéfica en Bogotá.
La ex parlamentaria colombiana Consuelo González, la otra rehén liberada, apuntó que ella dormía todos los días sobre el suelo y vivía de arroz y frijoles y que algunos rehenes hasta dormían, se bañaban y lavaban la ropa en estado de esposados.
Cuando las bombas caen desde el cielo hasta a su lado, ya comprenderá usted qué es el terror de la guerra.
Gonzáles expresó que se propone hacer esfuerzos por liberar a los otros rehenes.
Ella contó su experiencia en el período de ser secuestrada como una “pesadilla” y manifestó que ahora lo que más desea ver es su hijo añorado día y noche. (Pueblo en Línea) 14/01/2008
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