Actualizado a las 2008:01:21.09:54

Riesgos en Brasil ante la crisis hipotecaria en EEUU

La crisis del crédito hipotecario en Estados Unidos se extendió hacia otros países y ha golpeado insistentemente a la puerta de la economía brasileña, pero sin conseguir entrar, aunque los riesgos permanecen.

Podría tratarse de una situación provisional, como sostienen algunos economistas, para los cuales una recesión en la principal economía del mundo fatalmente afectará a los demás, en particular a los llamados países emergentes, entre los cuales está Brasil.

Para otros, los cambios ocurridos en los últimos años en la economía mundial han creado un nuevo panorama en el que el ocaso de la potencia económica dominante simplemente será la oportunidad para que otras naciones ocupen su lugar.

En los últimos días han sido frecuentes los análisis en que la decadencia de Estados Unidos ha sido comparada a la del viejo Imperio Británico, cuyos líderes creían que su crepúsculo representaba el fin de la civilización, pero sólo significó un "paso de bastón".

Esta semana ha producido en Brasil señales contradictorias. Por un lado, la Bolsa de Sao Paulo tuvo uno de los peores desempeños del último semestre, debido a la crisis; por otro, surgieron voces que proclaman que no se trata del "fin del mundo".

El comportamiento de la bolsa no es un buen termómetro para verificar la temperatura de la economía real. Primero, por su carácter especulativo; segundo, porque en ella los inversionistas extranjeros -especialmente estadounidenses - son dominantes.

En los últimos días estos últimos retiraron de la Bolsa de Sao Paulo cerca de 2.000 millones de dólares y llevaron el saldo semanal de la institución a un resultado fuertemente negativo, con pérdidas de 7,16 por ciento.

Pero eso nos dice mucho más sobre los problemas de los inversionistas norteamericanos y europeos que sobre la marcha de la economía de Brasil, en lo que ésta tiene de real y concreto.

Desde que se hizo pública la crisis de los créditos hipotecarios, no es la primera vez que ocurre. En la última semana de julio de 2007 la bolsa había sufrido su peor baja semanal en varios años, al caer 7,87 por ciento.

Menos de un mes después, la tercera semana de agosto tuvo otro sobresalto con una baja de 7,75 por ciento, lo que encendió la luz roja en los escritorios de corredores de valores en Brasil y en el exterior.

Sin embargo a la semana siguiente el cuadro se invirtió dramáticamente, cuando el resultado fue una suba de 9,14 por ciento, la mayor alza semanal registrada en la bolsa paulista desde 2002.

El resto del año pasado tuvo algunos otros sobresaltos, como la baja de 5,63 por ciento en la tercera semana de noviembre, pero al final de diciembre la Bolsa conmemoraba un resultado histórico: alza acumulada de 43,65 por ciento en el año.

El viernes el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) divulgó un estudio de uno de sus analistas más importantes, quien sostiene que el actual ritmo de crecimiento económico del país no será afectado por la crisis externa.

El economista Ernani Teixeira se basa, para decirlo, en el hecho de que el motor principal de la economía brasileña es, en este momento, el mercado interno, protagonista de una fuerte expansión del consumo.

Por otra parte, sostuvo que el crecimiento de China e India, y en menor escala el de los países latinoamericanos como Argentina, crean alternativas de mercado para las exportaciones brasileñas que lo "vacunarían" contra una recesión estadounidense.

En sentido semejante se manifestó el director del Centro de Economía Mundial de la Fundación Getulio Vargas, Carlos Langoni, ex presidente del Banco Central brasileño.

"Vivimos ahora en un mundo multipolar. El PIB (Producto Interno Bruto) de China representaba, en 2001, el 4 por ciento del PIB mundial; en 2008 debe llegar al 8 por ciento", señaló Langoni.

Langoni hizo una simulación económica en la que el PIB de Estados Unidos tendría en 2008 crecimiento cero y el de China caería de los actuales 11,5 a sólo 9 por ciento.

Aún así, el comercio mundial crecería entre 3,0 y 3,5 por ciento en el año, lo que aseguraría espacio para que las economías emergentes, como la de Brasil, también crecieran.

"La clave de la cuestión es China que, así como Brasil, crece cada vez más gracias a su mercado doméstico", señaló el economista.(Xinhua)
21/02/2008

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