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La renuncia de Fidel Castro el día 19 a la presidencia del Consejo de Estado de Cuba marca el inicio de cambios políticos en la isla que no necesariamente derivarán en un desvío de su proyecto socialista.
El extenso mensaje de Castro, de 81 años, de que no volverá al cargo de jefe de Estado después de 49 años en el poder, ni tampoco como comandante en jefe, fue difundido ampliamente en la prensa local.
Una parte importante de la población esperaba, de un momento a otro, esa decisión de su histórico líder, quien no aparece en público desde que fue sometido a una cirugía intestinal hace unos 19 meses, y entregó el poder temporalmente al sucesor constitucional, su hermano Raúl, en julio de 2006.
La televisión cubana presentó hoy declaraciones de ciudadanos que coinciden en que, a pesar de la dimisión, Fidel seguirá siendo "el comandante en jefe" y el "líder indiscutible".
Los entrevistados señalaron el concepto de que el sistema socialista cubano continuará bajo la guía del pensamiento del único mandatario que han conocido siete de cada 10 habitantes de la isla.
Esas declaraciones están en línea con la afirmación hecha por Raúl en diciembre de 2006, de que Fidel es "insustituible", y que sólo puede ser reemplazado en conjunto por el Partido Comunista.
A raíz de la enfermedad de Fidel y su reemplazo por Raúl, de 76 años, el canciller cubano Felipe Pérez Roque apuntó que en el pensamiento político de Fidel y Raúl "no hay un alfiler de diferencia".
En noviembre último, Pérez Roque sostuvo en un vibrante discurso que los cubanos "seguiremos luchando por las ideas y los sueños a los que Fidel ha dedicado su vida", y "cuando él y los hombres de su generación no estén, tenemos la convicción de que nuestro pueblo habrá hecho para siempre ya suyas esas ideas y principios".
En igual sentido se ha pronunciado el vicepresidente Carlos Lage, quien aseguró que en Cuba no habrá "sucesión", como demanda el gobierno de Estados Unidos, sino "continuidad".
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo en Kigali, Ruanda, que la decisión de Fidel Castro de renunciar a la presidencia de Cuba puede significar el inicio de la "transición democrática".
Aclarada ya la situación política de Fidel Castro de cara a la nueva legislatura para los próximos cinco años, la expectación está centrada ahora en quién será su sucesor, aunque está claro que él mantendrá gran influencia política desde su puesto de primer secretario del Partido Comunista (único legalizado en la isla).
Analistas locales sostienen que la fórmula a despejar es entre Raúl Castro, alguien que Fidel considera con "méritos personales" para el cargo, y Lage, de 55 años, un hombre clave en estos 19 meses de alejamiento de Castro.
En el caso de Lage, se tienen en cuenta las propias declaraciones de Fidel en un artículo de enero último, cuando dijo que "mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes".
Para Rafael Hernández, politólogo y director de la revista teórica "Temas", quienquiera que suceda a Fidel Castro deberá desarrollar "políticas populares que la gente apoye y surjan de abajo".
Lo cierto es que quien resulte electo presidente del Consejo de Estado el próximo día 24 por voto secreto de los 614 diputados recién electos, tendrá que dar continuidad al proceso iniciado por Raúl desde el poder, sobre la necesidad de efectuar algunos cambios profundos en la isla.
En julio de 2006, Raúl impulsó los debates a nivel nacional y pidió hablar con "valentía" y "sinceridad", pero dentro de los principios ideológicos socialistas.
El bajo poder adquisitivo de los salarios, el déficit de viviendas y de transporte público, la carestía de los alimentos necesarios para completar la canasta básica y otros asuntos económicos, fueron algunos de los principales planteamientos en esas reuniones populares.
En aquel discurso, el gobernante interino reconoció las carencias y dificultades de la vida cotidiana en Cuba, aunque descartó soluciones a corto plazo, y advirtió que cualquier incremento salarial o disminución de los precios requiere elevar la producción "para que sea real".
Como sostienen las autoridades locales, se trata de una transición pacífica que comenzó hace 19 meses, que fue hecha por los propios cubanos y que está dirigida a "más socialismo". Por Rogelio José del Río Milián .(Xinhua) 20/02/2008
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