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A ojos de unos es "tirano" y "dictador", y a ojos de otros, "luchador" y "salvador". Sea lo que sea la apreciación que se le haga, Fidel Castro, dirigente cubano de edad avanzada , sigue siendo foco de atención de todo el mundo a pesar de que haya dejado por iniciativa propia las riendas del poder. Tiene una personalidad bien definida, y se ha convertido en cierto grado en un símbolo de la época y una figura legendaria.
Esto, en cierta medida, se debe a EEUU. Bajo la dirección de Castro, Cuba, pequeño país caribeño con una población de algo más de diez millones de habitantes, se enfrenta a EEUU, su poderoso vecino, durante cerca de medio siglo. La lucha emprendida por Cuba establece un récord sin precedentes en la historia. Para hacer frente a Castro, que no sucumbe a la fuerza, EEUU rompió las relaciones diplomáticas con Cuba en 1961. Además de aplicarle un bloqueo económico, monetario y comercial durante largo tiempo, el gobierno de EEUU llevó a cabo el plan de invasión de "Bahía de Cochinos", tratando de estrangular la revolución cubana por medio de agresión armada y de subversión. Se informa que en los últimos 40 y tantos años, la CIA de EEUU llevó a cabo 634 planes de asesinato contra Castro. Sin embardo, todos los esfuerzos estadounideneses no sólo no han logrado aniquilar a Castro en lo físico, sino que no pudieron resquebrajar en lo mínimo su posición y su poder. Echando una vista a los vaivenes de medio siglo, podemos constatar que Castro se mantiene erguido en el movimiento revolución a pesar de la depresión económica y la conmoción política. Ha luchado contra 10 presidentes norteamericanos, pasando de Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton, hasta Bush junior. Los presidentes norteamericanos se turnan en el poder, pero ninguno de ellos puede hacer nada frente a Castro.
Enarbolando la gran bandera de izquierda, Castro ejerce una profunda influencia en la lucha latinoamericana. Evo Morales, presidente de Bolivia, califica a Castro de "padre o abuelo de los revolucionarios latinoamericanos". Hugo Chávez, presidente de Venezuela, califica en repetidas ocasiones a Castro como "padre de todos los revolucionarios". Actualmente, si echamos una vista a América Latina, considerada por EEUU como su patio trasero, vemos que se halla la sombra de Castro en muchos sucesos, desde la entrada de Chávez en el Palacio de Miraflores hasta la gira izquierda de Bolivia, Ecuador y Nicargua. Chávez ha excedido a Castro en su carácter díscolo.
Sin embargo, por muy fuerte que sea su carácter, nadie puede sustraerse a la ley natural. Ahora, Castro, como el único superviviente del "primer liderazgo" de los países socialistas en el mundo, abandona por iniciativa propia las riendas del poder, esto significa que ya ha pasado una época. Pero incluso en la época "post-Castro", nadie en el mundo puede borrar las letras mayúsculas escritas por Casto en la historia de América Latina. (Pueblo en línea) 20/02/2008
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