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Después de que el dirigente cubano Fidel Castro anunciara el día 19 de febrero su decisión de retiro, más de cien congresistas norteamericanos se ponen en acción inmediatamente instando a su Gobierno reconsiderar la política para con Cuba. Barack Obama y Hillary Clinton, candidatos demócratas a la presidencia del país, manifestaron que si el nuevo Gobierno cubano está dispuesto a realizar cambios, EEUU debe considerar medidas de respuesta.
Más de cien congresistas piden cambiar la política
Según informan medios franceses, 104 representantes de EEUU escribieron una carta a la secretaria de Estado Condoleezza Rice, en la cual manifestó: "El Gobierno cubano ha decidido elegir a un nuevo dirigente, ésta debe ser una coyuntura propicia para que EEUU reconsidere su política para con Cuba, y ahora es el momento para la reconsideración y para emprender nuevas acciones. En los últimos 50 años, EEUU ha aplicado la sanción económica y el aislamiento diplomático en un intento de obligar a un cambio del Gobierno cubano, pero el relevo ordenado del poder cubano demuestra que esa política no surte efectos.
Al contrario, esta política nuestra nos ha dejado sin la mínima influencia en esta oportunidad clave, lo que no corresponde a los intereses ni de EEUU ni de las masas cubanas." Después de que Castro, en su avanzada edad de 81 años, anunciara su decisión de no buscar nuevos mandatos, el Gobierno norteamericano de Bush no tiene prisa para cambiar su política para con Cuba. En una respuesta a la pregunta de si Washington tiene previsto anular las sanciones económicas que ha aplicado cerca de medio siglo contra Cuba, John Negroponte, subsecretario de Estado de EEUU, señaló "no me imagino que esto ocurra pronto."
Se observa una cierta atenuación en la actitud del Partido Demócrata hacia Cuba
Después de la dimisión de Castro, es previsible que su hermano Raúl sucederá el cargo el día 24. Los dos candidatos demócratas de EEUU reaccionan positivamente al respecto. Hillay señaló el día 19 a mediadía que si el nuevo Gobierno cubano emprende ciertas acciones, es necesario que el pueblo norteamericano entre en un diálogo con él.
Por su parte, Obama dijo: "Si el dirigente cubano inicia significativos cambios democráticos, EEUU debe hacer la preparación para adoptar medidas para normalizar las relaciones y suavizar el embargo comercial que viene aplicanado en los últimos 50 años." En un debate que sostuvo el año pasado, Obama manifestó que está dispuesto a entrevistarse sin condiciones previas con Castro y con los dirigentes de otros países que tienen relaciones tensas con EEUU. Manifestó también que aflojará las restricciones sobre el número de viajes de regreso de los cubanos migrantes en EEUU y la cantidad de sus remesas.
Pero John McCain, candidato republicano para la presidencia, insiste en que antes de levantar el embargo sobre turismo y comericio por parte de EEUU, Cuba debe cumplir ciertas condiciones política planteadas por EEUU.
Por parte de Cuba, Raúl manifestó en la primera declaración que dio a conocer después de la caída de Castro en dolencia, que Cuba está dispuesta a normalizar sus relaciones con EEUU sobre la base de igualdad. Más adelante, extendió un ramo de olivo afirmando: "Cerca de medio siglo, estámos esperando con paciencia el momento de triunfo en Washington."
Raúl Castro, como ministro de Defensa Nacional de Cuba, mantiene relaciones con las fuerzas militares de EEUU en los problemas de intercambios de información sobre el huracán, la imigración ilegal, el contrabando de drogas, así como la base militar de Guantánamo. Los medios ingleses sostienen que puesto que Castro ha dimitido de su cargo, se ha sentado la base para el transpaso estable del poder cubano. (Pueblo en línea) 21/02/2008
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