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Cuba seguirá su propio camino de desarrollo, no importa qué modelo de desarrollo tome como referencia Al igual que el problema del sucesor, qué modelo de desarrollo económico que Cuba tomará despertó especulaciones del exterior. El modelo de China, el modelo de Vietnam e incluso el modelo de desarrollo de Venezuela, fueron todos objetos de especulación de la gente sobre el desarrollo de Cuba. Pese a las especulaciones diversas, un punto que puede ser afirmado es: Cuba seguirá su propio camino de desarrollo, no importa qué modelo de desarrollo tome como referencia.
Fidel Castro dio inicio al camino de reforma
En realidad, ya a comienzos de los años 90 del siglo pasado, la reforma económica de Cuba se inició silenciosamente. En aquel entonces, a medida de la caída del poder político de la Unión Soviética y de los países de Europa Oriental, Cuba experimentó una crisis sin precedentes.
En 1991, sin ayuda externa, Fidel Castro empezó a tomar una serie de medidas de reforma y apertura en Cuba: definir la apertura hacia el exterior como la política fundamental del país; desarrollar de manera limitada y gradual la economía privada y establecer mercados de pequeña envergadura; y abrir una parte de los sectores de producción al capital extranjero.
En los 10 y tantos años subsiguientes, Cuba seguía el principio de avance gradual consistente en que “el exterior va primero y el interior, después”. El “exterior va primero” es: Dar prioridad a los sectores que puedan traer gran cantidad de divisas al país, por ejemplo, desarrollar el turismo, la exportación de servicios de médicos y profesores y la industria biofarmacéutica. El “interior, después” es: Tomar algunas medidas de dinamizar la economía en pequeña escala en Cuba, por ejemplo, desarrollar de manera limitada la economía privada y promover la circulación de productos agrícolas.
Son obvios los éxitos logrados en la reforma. En los últimos años, la economía cubana ha salido lentamente de la sombra de receso. El crecimiento de carácter de recuperación depende principalmente de la apertura hacia el exterior y el desarrollo vigoroso del turismo. Entre los años 1996 y 2006, Cuba absorbió inversiones extranjeras en un total de 1.200 millones de dólares. En los últimos 10 y tantos años, el turismo de Cuba se ha desarrollado a una tasa anual de más de 20%, reemplazando poco a poco las industrias azucarera, minera, tabaquera y vinícola para llegar a ser la industria pilar de la economía de Cuba y el sector que crea más divisas para el país.
Al mismo tiempo, se ha acelerado el aumento del crecimiento del PIB. A medida del desarrollo de la reforma y apertura, la situación empezó a dar un viraje en 1994, año en que el PIB subió en 0,7%. El PIB de Cuba aumentó en 7,8% en 1996 y en 12% en 2006, estableciendo un récord después del triunfo de la Revolución. En 2007, la economía de Cuba creció en 7,5%. Se prevé que la economía de Cuba aumentará en 8% este año.
Raúl Castro levanta un gran debate nacional
Desde que R. Castro se encargó de las funciones del dirigente del país, más tendió a satisfacer las crecientes necesidades del pueblo en vida material a través del impulso del proceso de reforma y apertura.
En los 19 meses transcurridos desde su encargo de los asuntos estatales, este “experimentador de la reforma económica de Cuba” a ojos de la opinión externa ha venido diseñando con una postura relativamente abierta el camino para el futuro desarrollo de Cuba e intentando, sin desviarse de la ya definida política fundamental, arrancar de nuevo la política de reforma y apertura abolida. El 26 de julio pasado, llamó al pueblo cubano a emprender un gran debate nacional para plantear sugerencias sobre el próximo desarrollo político y económico del país y el número de sugerencias recibidas ascendió a más de 1.200.000. A juzgar por los resultados del gran debate, la gente del pueblo espera un ulterior mejoramiento de la vida del pueblo, por ejemplo, desarrollar ulteriormente la economía privada, mejorar las condiciones de vivienda, desarrollar el transporte público, aumentar los salarios y permitir la libre compra-venta o transferencia de bienes privados.
La actitud sensata mostrada por R. Castro en este período ha dejado despertar en el país, desde arriba hasta abajo, el anhelo por el futuro desarrollo económico en tanto que en el exterior también se han visto señales para el impulso cubano al proceso de reforma y apertura.
A criterio de Raúl Castro, hay que volver a vigorizar la agricultura cubana, por ejemplo, aplicar de nuevo las medidas de los años 90 del siglo pasado destinadas a dejar más espacio a la agricultura, con miras a elevar la capacidad de producción y abastecimiento de cereales, reducir la dependencia de los cereales importados y ahorrar divisas para el país. R. Castro también sostiene que se debe eliminar las restricciones demasiado numerosas; aunque no las ha señalado específicamente, la gente externa cree que esto incluye la simplificación de los trámites de emigración, y hasta la apertura de mercados de negocios de bienes raíces y de automóviles.
Es aún temprano hablar del modelo de desarrollo
A raíz del retiro de F. Castro, medios de comunicación occidentales suponen que Cuba seguirá audazmente una política de apertura, permitiendo la entrada de inversiones extranjeras en diferentes dominios de Cuba. Aún así, cierto analista sostiene que el Comité Central del Partido Comunista de Cuba no ha dado a conocer hasta la fecha una clara política sobre el futuro camino de desarrollo, de manera que es aún temprano hablar de qué modelo de desarrollo adoptará Cuba.
A juzgar por la situación actual, Cuba sigue persistiendo en el principio de justicia social, abogando por la comodidad para todos, boicoteando la política neoliberal adoptada por otros países latinoamericanos, insistiendo en no ir a una economía de mercado total, no pronunciándose por el enriquecimiento primero de una parte de personas y oponiéndose a la polarización en la distribución de bienes.
Según análisis externos, el gran debate nacional fue tal vez un preparativo hecho por R. Castro para la nueva Asamblea Nacional del Poder Popular, con la esperanza de alcanzar cierto consenso sobre la reforma y apertura y elaborar de este modo una nueva política sobre el desarrollo político y económico. (Pueblo en Línea) 26/02/2008
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