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El presidente cubano Raúl Castro engrasa el domingo los mecanismos de una nueva etapa en la isla, con el histórico líder Fidel Castro como consejero político y el reto de aplicar mejoras económicas sobre la base de más trabajo y exigencia.
Raúl fue elegido mandatario el domingo durante la sesión constitutiva de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que sesionó en el habanero Palacio de Convenciones.
Como para no dejar dudas ante declaraciones de los "agoreros internacionales de la muerte de la revolución" cubana, el nuevo estadista dijo que el mandato del pueblo es "continuar fortaleciendo la revolución en un momento histórico que exige ser dialécticos y creadores".
Para el general de brigada retirado Demetrio Montseny Villa, con el nuevo Consejo de Estado, integrado por 31 miembros de tres generaciones de cubanos, el país se ha afianzado y da continuidad al proyecto socialista en la isla.
"Hemos demostrado --comentó-- que aquí tenemos un pueblo revolucionario y un proceso estable y maduro, que ha sabido, con sabiduría, elegir a quienes guiarán a la patria en las nuevas circunstancias".
En igual sentido se pronunció el coronel de la reserva Jorge Vilardel González, quien calificó de acertada, justa y sabia la decisión de la Asamblea Nacional de elegir a Raúl Castro como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Además de ser el segundo hombre de Cuba en todos los puestos importantes, su participación decisiva en la historia revolucionaria de la ínsula constituye un aval más que suficiente para la mayoría de los 11,2 millones de cubanos.
Pero más allá de la conformación de la nueva dirección gubernamental, la población cubana está a la espera de los que muchos reclaman como "cambios a favor de la Revolución, de fortalecer el socialismo".
En su intervención ante los diputados, tras insistir en que se trata de "un debate crítico dentro del socialismo", Raúl anunció que en las próximas semanas se comenzarán a eliminar algunas prohibiciones y regulaciones, "las más sencillas".
También subrayó como prioridad del país la satisfacción de las necesidades básicas de la población, tanto materiales como espirituales, pero todo a partir del fortalecimiento sostenido de la economía y de su base productiva.
Instó así a hacer más eficiente la gestión del gobierno, y se pronunció por una estructura más compacta y funcional del Estado, con un menor número de organismos de su administración central.
De igual forma, el reiterado llamado de Raúl "a trabajar duro, con mayor disciplina y unidad", después de años de resquebrajamiento del orden social y la disciplina laboral durante los años 90 del siglo pasado, ha tenido acogida en la población.
"El reto principal es prepararnos y cumplir nuestra misión, ser consecuentes con nuestra historia", acotó la legisladora más joven Liaena Hernández Martínez, de 18 años y dirigente estudiantil en la oriental provincia de Guantánamo.
A pesar de las nuevas expectativas abiertas por Raúl en la batalla por la disciplina, el trabajo y contra "exceso de prohibiciones y medidas legales", la mayor repercusión de su discurso está centrada en que seguirá consultando a Fidel las cuestiones cruciales de Estado.
"Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien", subrayó Raúl, al tiempo que acotó que "Fidel está ahí" y que "es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente porque siempre lo estarán sus ideas".
El reconocido ensayista y poeta cubano Roberto Fernández Retamar calificó a Fidel como conductor espiritual capital de la Revolución cubana.
"Fidel ha podido no aspirar ni aceptar cargos pero su carácter de conductor espiritual es irrenunciable", afirmó Retamar, y lo comparó con el caso de Ho Chi Minh, el líder vietnamita, quien "aparentemente --recordó-- no tenía ningún cargo pero era y es el conductor espiritual de su pueblo".
A juicio de José Carlos Carredano, estudiante universitario, lo primero que sobresale en todo esto es que Fidel Castro sigue siendo el líder histórico e indiscutible de la revolución cubana.
Más radical fue el periodista francés Salim Lamrani, al asegurar que "Fidel es una figura política única en la historia de Cuba, jamás nadie tendrá la importancia de Fidel en la historia de Cuba".
Así, con Raúl como presidente y Fidel como guía político, Cuba inicia un nuevo camino de "rectificación de errores" donde son muchos y difíciles los desafíos a vencer pero es mayor la decisión de ganatizar la continuidad de la revolución. (CRI) 27/02/2008
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