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"Los españoles han decidido abrir una nueva etapa sin crispación, confrontación y que busque el acuerdo en los asuntos de estado", indicó José Luis Rodríguez Zapatero a sus seguidores, congregados en la sede central socialista de la calle madrileña de Ferraz, tras conocerse el resultado electoral.
Zapatero logró en la noche del domingo renovar su mandato al frente del gobierno español después de que su partido, el PSOE, incrementara su poder gracias al "voto útil" absorbido de los que han sido sus socios en los últimos cuatro años: los partidos nacionalistas y de izquierdas.
En una victoria del "bipartidismo", el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) acumularon 323 de los 350 escaños del Parlamento, dejando a los partidos de ámbito territorial -regionalistas y nacionalistas- su peor cuota parlamentaria en la historia de la democracia española.
La caída de los compañeros de viaje de Zapatero en la última legislatura -en especial de los independentistas catalanes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y la coalición Izquierda Unida (IU)- permitió al PSOE aumentar de 164 a 169 escaños su representación en el congreso de los diputados.
La subida del PSOE fue inferior, no obstante, a la registrada por la oposición del Partido Popular (PP), que logró el mayor incremento, de seis escaños, hasta los 154 asientos en la decisiva cámara baja del Parlamento español.
Pero el ascenso del PP de Mariano Rajoy resultó insuficiente ante la subida de los socialistas, cuya campaña en favor de un " voto útil", destinado a impedir el regreso de los populares a La Moncloa, demostró su eficacia.
La victoria de Zapatero no puede entenderse sin el " sacrificio" de ERC -partido independentista catalán de extrema izquierda- y de la que otrora fue la tercera fuerza política de España, IU.
Así, ERC perdió hoy cinco escaños -en favor del PSC, rama catalana del PSOE- respecto a los ocho cosechados en 2004, una derrota electoral que su líder Jose Luis Carod-Rovira atribuyó al "voto útil" en favor de Zapatero.
Peor fue aún si cabe el hundimiento de IU, habida cuenta de lo que en el pasado fue esta formación, que llegó a tener un peso notable en España mientras estuvo liderada por Julio Anguita.
Las dos principales fuerzas nacionalistas, conservadoras, mantuvieron su representación: los catalanes de CiU renovaron sus diez escaños, mientras que EAJ-PNV perdió un asiento y se quedó en seis escaños.
Mientras Coalición Canaria perdió un escaño, quedándose en dos, y el BNG gallego y la plataforma Nafarroa Bai mantuvieron su asiento, los comicios de anoche asistieron a la desaparición del congreso de otras dos fuerzas nacionalistas: Eusko Alkartasuna y la Chunta Aragonesista, que perdieron su representación.
La única fuerza, de nuevo cuño, que logró incorporarse al arco parlamentario fue la "tercera vía" Unión, Progreso y Democracia (UPyD), de la ex eurodiputada del PSOE, Rosa Díez, una alternativa al PSOE en favor del marco constitucional y contraria a los "juegos" de Zapatero con los nacionalistas.
Otra de las formaciones de "tercera vía", Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, se quedó a las puertas de lograr un escaño en Barcelona, y no logró llegar al Congreso de los Diputados.
Los resultados muestran un nuevo apoyo mayoritario al PSOE procedente, no sólo de los seguidores socialistas, sino de muchos otros electores que han unido sus papeletas contra el PP, quien ha pagado su dureza en la oposición y cuyo mensaje, "catastrofista" a juicio de Zapatero y los suyos, no ha calado lo suficiente en la sociedad, ni siquiera en el tan disputado campo económico.
Sin embargo, la caída de los nacionalistas e izquierdistas refleja igualmente cierto hastío en los ciudadanos por la presión y posturas de estos partidos y las "hipotecas" que imponen al gobierno, tesis reforzada por la entrada en el Congreso, a costa del PSOE, de la UPyD de Rosa Díez.
Con todo, los resultados dibujan un panorama político español en el que el PP recupera su base "fiel" de más de 10 millones de votantes, y el PSOE aprovecha el trasvase de votos de fuerzas menores, papeletas que, sin estar entusiasmadas con Zapatero, lo prefieren antes que cualquier gobierno conservador.
De cumplir lo anunciado en su primer discurso ante los españoles como renovado presidente, Zapatero, menos necesitado de nacionalistas que en la anterior legislatura, tratará de acercarse al PP en busca de un consenso en cuestiones claves para el futuro de España, la que quizás sea la mejor opción para el país.
Que se alcance o no ese consenso dependerá en igual medida del cómo plantee la oposición Rajoy, quien destacó el "gran crecimiento de los dos partidos de ámbito nacional en detrimento de los nacionalistas", y quien tendrá que optar por seguir "a cara de perro" o ceder en pos de acuerdos de Estado.
Andalucía también celebró anoche elecciones autonómicas con un resultado idéntico: victoria del PSOE, aumento de escaños del PP y desaparición del mapa de la nacionalista Coalición Andalucista. (Xinhua) 11/03/2008
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