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Cinco semanas después de que el gobierno de Raúl Castro anunció medidas para mejorar la vida de la población, los cubanos se benefician el día 2 con la eliminación de algunas prohibiciones y regulaciones.
A partir del 1 de abril quedó liberada la venta minorista de computadoras, artículos electrodomésticos, bicicletas eléctricas, reproductores de vídeos y ollas de presión, entre otros equipos, a los cubanos.
Hasta la fecha, ese mercado estaba limitado a empresas, como parte de las prohibiciones que Raúl Castro promedió anular cuando asumió la presidencia del país el 24 de febrero en sustitución de su hermano y líder de la Revolución Fidel Castro.
Durante su discurso ante el parlamento, y después de 19 meses como gobernante interino, Raúl Castro dijo que en las "próximas semanas" levantaría las "prohibiciones obsoletas justificadas en el pasado pero que en los últimos años generaron numerosas ilegalidades" .
Esa política de cambios incluso "estructurales" comenzó a ser alentada por él mismo desde julio de 2007, para "perfeccionar" el socialismo y eliminar, de manera gradual, las "excesivas prohibiciones y regulaciones" que pesan sobre la ciudadanía.
En consecuencia, se levantó la negativa de venta a la población de esos artículos en pesos convertibles (CUC, una divisa local que remplazó en 2004 al dólar y que se cotiza a 24 pesos nacionales), prohibición que se remonta a junio de 2003.
En Cuba existen dos monedas: el peso cubano, con el que se cobran los salarios y se pagan el alquiler y servicios como electricidad, agua y gas, y el CUC con el que se compra la mayoría de los productos en las tiendas.
Cifras oficiales estiman que alrededor del 60 por ciento de la población tiene acceso, en diversa cuantía, a divisas, ya sea por medio de las remesas de familiares, por trabajar en el sector del turismo o con firmas extranjeras, o pequeñas sumas como estímulo en el sector estatal.
La gente, en general, ha reaccionado de manera positiva, a pesar de que no todos tienen poder adquisitivo, pero destacan la posibilidad de comprar esos equipos.
Esta medida es la tercera de beneficio popular que se adopta en los últimos días, después que se autorizó mediante anuncio oficial a los cubanos a comprar teléfonos celulares.
A partir del 14 de abril comenzarán a firmarse los contratos de venta al respecto, entre la firma de telecomunicaciones ETECSA, que tiene participación accionaria italiana, y los clientes.
La otra decisión es la autorización a los cubanos de alojarse en los hoteles reservados sólo para turistas extranjeros desde la década de los 90 del siglo pasado.
Hasta ahora, la población solo podía tener acceso a esos alojamientos bajo condiciones especiales, como recompensas sindicales por su desempeño en el trabajo o lunas de miel.
Paralelo a estas tres medidas de corte popular, el gobierno está entregando en usufructo todas las tierras ociosas que soliciten las cooperativas privadas y otras formas de organización campesina en Cuba.
La superficie cultivable del país es de casi 3,5 millones de hectáreas, de ellas un 32,6 por ciento en manos del sector cooperativo y campesino, mientras que alrededor del 50 por ciento de la tierra está ociosa o mal explotada, de acuerdo con datos oficiales.
Hace cuatro meses en varios municipios del país las autoridades pusieron en marcha un plan de comercializar productos para agricultores, como instrumentos de labranza y ropa de trabajo.
En julio de 2006, al impulsar un debate a nivel nacional para "cambiar todo lo que tenga que ser cambiado", Raúl Castro reconoció las carencias y dificultades de la vida cotidiana en Cuba, aunque descartó soluciones a corto plazo.
Advirtió entonces que cualquier incremento salarial o disminución de los precios requiere elevar la producción "para que sea real".
A partir de ahí se realizaron reuniones populares en toda la isla y los planteamientos más frecuentes estuvieron relacionados con la circulación de dos monedas, el bajo poder adquisitivo de los salarios, la carestía de los alimentos necesarios y otros asuntos económicos y sociales.
El 24 de febrero Raúl Castro reiteró como prioridad del país el objetivo de satisfacer las necesidades básicas de la población, tanto materiales como espirituales, pero todo a partir del fortalecimiento sostenido de la economía y de su base productiva.
Es como un "toma y daca", un trueque donde, por un lado, el gobierno llama "a trabajar duro, con mayor disciplina y unidad" después de años de resquebrajamiento del orden social y la disciplina laboral, y por el otro aplica medidas que mejoran la vida de los cubanos, indicó. (Xinhua) 03/04/2008
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