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No ha sido una sorpresa en Chile la destitución de la ministra de Educación, Yasna Provoste, por la "nueva mayoría" de senadores derechistas e independientes.
La destitución es consecuencia de la pérdida de la mayoría por parte del oficialismo en la Cámara Alta, y representa un duro golpe para el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.
Los 16 legisladores de la derecha y 4 independientes fueron suficientes para superar a los 18 oficialistas y aprobar la previa decisión de la Cámara de Diputados de llevar adelante una "acusación constitucional" contra la funcionaria por irregularidades en esa cartera.
Entre los independientes hay dos senadores: Adolfo Zaldívar y Fernando Flores, que pertenecían a la gubernamental Concertación de Partidos por la Democracia, y la abandonaron tras plantear que ésta era condescendiente con la corrupción y atacar las políticas del gobierno.
La "nueva mayoría" en el parlamento pudiera provocar una crisis política más profunda en el país si la derecha y los independientes optan por seguir acusando a ministros, con efectos negativos en el cumplimiento del programa gubernamental.
La acusación contra Provoste consistía de cinco capítulos, de los cuales cuatro fueron rechazados y el último fue acogido por el Senado, y se refiere a que la ministra no corrigió las infracciones ocurridas en el interior de la Seremi de Educación de la capital por el pago irregular de subvenciones escolares.
Con esta decisión quedó inmediatamente alejada de sus funciones en el gobierno, y con la imposibilidad de ejercer cargos públicos por los próximos cinco años.
Durante las ocho horas de debate, el Senado estuvo dividido. Las bancadas opositora e independiente argumentaron que se debe poner fin a la corrupción y a la mala administración de los recursos estatales, mientras que los oficialistas sostuvieron que la acusación no tenía mérito ni fundamentos legales.
En sus primeras palabras tras ser destituida, la ex ministra se mostró visiblemente afectada por la votación, y sentenció: "Ha ganado una nueva mayoría y ha perdido la razón y la justicia".
Las máximas autoridades reconocieron su derrota y la mandataria, quien acababa de regresar de su vista a China, dijo: "Lamento que haya prevalecido en este caso el afán de hacer una demostración de fuerza política por encima de cualquier consideración".
El abogado de la defensa y ex ministro de Justicia, Luis Bates, y varios legisladores de gobierno señalaron que la ex ministra de Educación fue condenada a "una muerte cívica" por las "presunciones o situaciones menores que no han sido comprobadas".
Otros insistieron en que para la "nueva mayoría", "el fin justifica los medios", y con la destitución se "pretenden erosionar las bases de la democracia".
"Ayer tuvimos una derrota táctica, pero obtuvimos un gran triunfo estratégico", dijo el ministro y vocero de La Moneda, Francisco Vidal, tras explicar que la derecha aplicó en este caso su política del "desalojo" contra la coalición oficialista, con la que pretende llegar al gobierno en el 2010.
El gobierno apunta a recuperar la mayoría en las elecciones parlamentarias del próximo año y repetir su quinto triunfo presidencial desde 1990, considerando que la destitución política de la ministra será un elemento en contra de la derecha.
Por eso, la senadora Soledad Alvear, presidenta de la Democracia Cristiana, integrante de la alianza gubernamental, dijo que "esta injusticia se va a reparar en las urnas".
Este partido le ha propuesto a Provoste que se convierta en icono de la campaña proselitista para las elecciones municipales de este año, y posiblemente ocupe una alta responsabilidad en ese conglomerado.
En adelante, el gobierno afinará aún más su relación con la "nueva mayoría", que se consolidó con esta acusación constitucional, y estará obligado a mantener un diálogo con la derecha e independientes en ambas cámaras para lograr aprobar los nuevos proyectos de leyes necesarios para cumplir su programa en el 2010. (Xinhua) 18/04/2008
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