Futuro presidente de Paraguay será por siempre obispo, dice prelado |
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El futuro presidente de Paraguay, Fernando Lugo, sigue "siendo obispo de acuerdo con el derecho canónico y lo seguirá siendo siempre", afirmó el arzobispo de Asunción, capital del país, Pastor Cuquejo.
En entrevista con el diario argentino "Clarín", publicada el día 23, el prelado dijo que la situación "de monseñor Lugo continúa siendo la misma".
Lugo, desde hace 18 meses, se encuentra suspendido "a divinis" por el papa Benedicto XVI, lo que le impide celebrar las prácticas religiosas del credo pero mantiene su situación de "consagrado".
"Ciertamente las elecciones (celebradas el domingo pasado en Paraguay) dieron este resultado y la Santa Sede tendrá que aclarar finalmente la situación de monseñor Lugo", agregó.
Señaló que "la sensatez dice que la situación de Lugo (frente al derecho canónico debe quedar aclarada) antes de que asuma el cargo de presidente en agosto próximo".
"Es la primera vez en el mundo que ocurre algo así, y va a establecer seguramente una jurisprudencia en la Iglesia Católica", añadió.
Con casi 30 años de ejercicio del sacerdocio, Lugo fue durante 12 años obispo --gobernador de una diócesis o provincia religiosa-- de la ciudad paraguaya de San Pedro, una de las zonas más pobres de ese país.
Lugo presentó la renuncia a dicho cargo, la que le fue aceptada por al papa Benedicto XVI, pero el líder de la Iglesia rechazó la pretensión del solicitante para volver al laicado.
Junto con dicho rechazo, lo suspendió "a divinis" por lo que está impedido de realizar las prácticas religiosas junto a los fieles lo que, en alguna medida lo benefició para poder continuar con la actividad política.
El Vaticano a través de una carta le explicó a Fernando Lugo que "la candidatura política de un obispo sería un motivo de confusión y de división entre los fieles" aunque le recordó que "el episcopado (la condición de obispo) es un servicio elegido libremente y para siempre".
"Usted sabe bien que la sagrada ordenación una vez recibida válidamente no puede ser nunca anulada y no puede ser ni siquiera suspendida 'ad tempos', en cuanto al Sacramento del Orden imprime un carácter indeleble y permanente", señalaba aquel texto que firmó el cardenal Giovanni Battista Re.(Xinhua) 24/04/2008
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